Es un libro superconfortable. La lectura es fácil y bastante gozosa: la historia es sencilla, las escenas evocadoras y, aunque no te vaya a "sorprender", se siente como una caricia al corazón, sobre todo si has sido de esas personas que, como el gato que da nombre a la obra, ama(ba) los libros.

Contains spoilers

El tipo de narración es entretenida y la historia abre mucha boca, pero queda la sensación de que es un prólogo que no llega a contarte nada realmente.


Además, yo vine aquí por una antropóloga que luego no pinta nah.

El planteamiento del problema es interesante y se aborda con cuidado... La trama en sí queda un poco desabrida, pero logra su objetivo plantando la semilla del "¿y sí?" sobre la comunicación interespecie, la cuestión de la consciencia o nuestras relaciones ecosistémicas y es ameno de leer.

El tema de la memoria es muy delicado y esta ficción saber abordarlo con sensibilidad para empcionar. La trama como tal tiene capacidad para enganchar, perl el ritmo es extraño y un poco discontinuo. Aún así la lectura me parece más que recomendable.

Pues es muy interesante, sobre todo al aplicar la perspectiva de estudio sociológico a finales del siglo XIX. Sin embargo, más allá del interés histórico, se queda corto si se pretende estudiar el suicidio per se.