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See allLo leí muchas veces para poder llegar a la conclusión de que ambas hicieron todo lo que pudieron con lo poco que tenían. Evelyn quizás fue egoísta varias veces, tomando decisiones individuales que las afectaban a ambas y sin tomar completa responsabilidad del dolor que causaba. Celia, en cambio, soñaba con lo que podía tener, sin considerar todo lo que podía perder.
Merecían muchos años más juntas, merecían una vida tranquila, merecían tranquilidad, más desayunos lentos y paseos por la playa. Pero al menos tuvieron la suerte de encontrarse, de amarse tanto como sus corazones se lo permitieron.
A pesar de todo lo que pasa al principio, el inicio de la historia fue lento, calmado e inmersivo. Aunque tardó en llegar al desenlace, una vez que estuve ahí no pude parar. El final fue trágico y prolongado, sentí desesperación y nerviosismo, como si yo misma estuviese intentando aterrizar el transbordador.
Muy pocas veces se describe de forma tan acertada cómo se siente el amor, pues todos lo sentimos de forma distinta, pero la autora se acercó mucho a ese sentimiento universal de sentir que estás a punto de explotar, y al mismo tiempo, de experimentar una calma que no encontrarás en ningún otro lugar, ni siquiera fuera de este planeta.