
“A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulcura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan ego??sta, que casi me produce verg??enza, cuando la tristeza siempre ha parecido honrosa. No la conoc??a, tan s??lo el tedio, el pesar, m??s raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separ??ndome de los dem??s.”