
ha sido un libro duro de leer por el hecho de estar pasando por un duelo aún.
no coincido con la autora cuando menciona que los gatos (o animales en general) no son bebés, sino adultos de otra especie que pueden valerse por si mismos. una vez un animal, independientemente de su especie, entra a vivir en un hogar pasa a ser uno más del núcleo familiar y, casi, a ser un ser dependiente por esa domesticación.
si bien es cierto, tenemos mucho que aprender de cómo los humanos nos angustiamos constantemente con el fin, de nuestra vida, nuestros seres queridos o de nuestras mascotas, ellos sólo piensan en el ahora. en disfrutar el momento en el que están, sin ponerse en posibles catástrofes. sin embargo, el pensar en lo peor, como bien dice díaz-mas, es uno de los síntomas de la enfermedad de la razón.
en conclusión, sí, tenemos mucho que aprender de nuestros animales y a saber fluir más en nuestro día a día. no siempre podemos ser animales de costumbres (casi robots).
Ha sido una grata primera lectura del año, gracias a mis suegris por regalármelo🩶. Lo he devorado, con todas las letras, en menos de 24h. Es un humor tan absurdo que no es para todos los públicos, pero sí para todas las lectoras que saben que la política está en todas partes [guiño, codo]. Es increíble cómo Mendoza ha sido capaz de retratar el costumbrismo de las familias más pobres/humildes en la Barcelona de los 90 mediante el prisma de un extraterrestre “ricachón”, y un poco cabroncete.
Gurb, ahora formas parte de mi historia también.
Primera lectura de este clásico y entiendo por qué lo es. Mary Shelley supo describir crisis existenciales atemporales, también ageneracionales, ¿quién no ha tenido una crisis existencial por no cumplir los cánones impuestos?
El final ha sido frío, adecuado para la obra. La toxicidad entre los protagonistas es la única forma de expresarse “amor” que han aprendido. Entiéndase por “amor” la única forma de expresarse entre ellos. Es común que en las familias desestructuradas la forma de relacionarse sea mediante la toxicidad, la hipervigilancia de uno a otro, etc. Shelley representa esta toxicidad con una destreza increíble, más teniendo en cuenta el año en el que se escribió.
Sin duda, es uno de mis libros favoritos de este año.
Tras un par de días meditando cómo reseñar el libro puedo decir que merece sus 5 estrellas redondas.
Los tropos que tratan, aunque típicos, son retratados desde el absurdo, lo que sea aún más comedia que romántica [perdón por el chiste malo].
Pasar del sexo guarro al odio al amor (e incluso al más allá) es el tropo más común pero taaaaaan Angie y Delia que no podría haber sido de otra forma.
Los guiños a la cultura española de los 00s han sido metidos de forma sutil y divertida, es una romcom perfecta para aquellas que seamos unas enamoradas de las romcoms dosmileras.
En conclusión, toda chica que ve en bucle romcoms de los 2000 debería de leer este libro (en bucle).
5/5 ⭐
Es el primer clásico que leo este año y sin duda de mis favoritos de entre todos los que he leído hasta ahora.
Se me “vendió” el libro como un romance clásico, lo es, pero sin duda lo mejor son las relaciones familiares de los personajes.
En el caso de los Bingley es evidente que Mrs. y Mr. Bingley proyectan en Elizabeth la felicidad que anhelan en su propio matrimonio, también es evidente que esperaban que fuera la última en casarse.
Lady Catherine también proyecta en Georgina y Darcy unas ansias de superioridad ridículas, ninguno de ellos quieren estar a la altura de sus expectativas de matrimonio y, aún así, ella no pierde la esperanza.
Tengo ganas de hacer una lectura más centrada en los traumas generacionales que presentan las familias de la época. Esta primera ha sido más focalizada en el romance de Elizabeth y Darcy.
El mayor punto a favor del libro, y su traducción, es la facilidad con la que te sumerges en la historia.
Haymitch quiero darte un abrazo muy fuerte y no soltarte nunca.
Es el libro más bonito que se podría haber escrito. Es el broche perfecto a la saga que ha acompañado a tantísima gente desde hace 13 años (?).
No consigo dejar de llorar con el epílogo. Supongo que cada vez que lo relea tendré que tenerlo en cuenta.
Como bien comentó Vicky en el club de lectura el primer libro es un prólogo a una historia madura sobre el cómo decir adiós. Satoru aún no siendo el protagonista es el personaje que mejor expresa el duelo, cómo es sentir una pérdida no tan repentina.
Leer Morisaki Bookshop ha hecho que reflexione en varios momentos (con ambos libros), leer uno sin el otro no tiene sentido. Recomiendo leer la bilogía del tirón.