No pido que sientan pena por mí, sólo que me comprendan... Ni siquiera eso... no. Sólo que se reconozcan en mí y que reconozcan al enemigo, el tiempo, en todos nosotros.

Me encantaba la capacidad de Isora para decir que no a la gente. Ella no tenía miedo de que la dejasen de querer. Decía lo que le apetecía cuando le daba la gana.

«Opté por lavarme. David era un practicante bastante entusiasta del ritual de exaltación del pene de la noche del sábado. Seguramente millones de mujeres eran violadas en nombre del amor conyugal en todo el país las noches de sábado.»

“Me sentía cómodo a su lado sin la obligación ni la necesidad de tener que hablar. Hay quien no sabe estar callado, como si no decir nada fuera un síntoma de inseguridad o ignorancia”.

“¿Qué se gana con estar mirando siempre atrás? ¿Con culparnos del hecho de que la vida no nos haya llevado por el camino que deseábamos? Por duro que parezca, la realidad para la gente como ustedes o como yo es que no tenemos más opción que dejar nuestro destino en manos de esos grandes personajes que guían el mundo y que contratan nuestros servicios. ¿Para qué preocuparse tanto por lo que deberíamos haber hecho o dejado de hacer para dirigir el curso que tomaban nuestras vidas? Para personas como usted o como yo, la verdad es que basta con que intentemos al menos aportar nuestro granito de arena para conseguir algo noble y sincero. Y los que estamos dispuestos a sacrificar una gran parte de nuestra vida para lograr estas aspiraciones, debemos considerar el hecho en sí motivo de satisfacción y orgullo, cualquiera que sea el resultado.”

“Estoy cansado del dolor que siento y oigo, jefe. Estoy cansado de vagar por las calles, solo como un tordo bajo la lluvia, sin nadie que me acompañe o me diga adónde vamos y por qué. Estoy cansado de ver que las personas son malas unas con otras. Es como si tuviera trozos de vidrio en la cabeza. Estoy cansado de las veces que intenté ayudar y no lo conseguí. Estoy cansado de la oscuridad y, sobre todo, del dolor. Es demasiado. Si pudiera, acabaría con él, pero no puedo.”

“Ya he pasado suficiente miedo para el resto de mi vida. No vas a añadir más miedo al que ya tengo. No vas a añadir más dolor al que ya tengo. No vas a añadir más pena a la que ya siento. No vas a formar parte de esto”.

“La memoria que se prende de las piedras y los ladrillos perdura más que la que sustenta la carne. Y llega el día en que se acuesta uno y no ha dedicado ni un solo segundo en la jornada al ser querido. Esa es la verdadera muerte. Pero no les pasa eso a las piedras ni a los metales.”

«Todo el mundo debería recibir una ovación del público puesto en pie al menos una vez en su vida, porque todos vencemos al mundo». Auggie.

“Todo ha ocurrido en muy poco tiempo. Tan poco que se asombra cuando lo piensa. Estrenó un tubo de pasta de dientes cuando llegó a La Escapa, un tubo que ha estado usando dos o tres veces diarias y, aun así, todavía no lo ha terminado de gastar, aún queda como un tercio. Es increíble, se dice: removerse por dentro por completo, sacudirse, darse la vuelta y volvérsela a dar, en menos de lo que se tarda en gastar 125 mililitros de dentífrico”.

“Tengo miedo. Los que son como yo no se van a la muerte. Se van a la Oscuridad.”

  • ¿Cómo se llama ese juego?
    - Deberías estar arriba con las demás.
    - No quiero estar con las demás. Quiero saber a qué está jugando.
    - Se llama ajedrez.
    - ¿Quiere enseñarme?
    - No juego con desconocidos.

“La tierra, ese planeta, giraba lentamente bañando de sol y de luna y de negrura, alternativamente, las distintas partes de su vientre. Desde los espacios nadie podría suponer la efervescencia de aquellos momentos, ni las muertes que estaban ocurriendo, ni las vidas que llegaban nuevas, ni las floraciones periódicas, ni las nieves y hielos. Ni las injusticias ni los odios, ni los simples amores de las criaturas humanas. Ni la sencilla felicidad de sentirse vivos que tenían aquellos tres muchachos”.

“La felicidad es resultado de una serie de concesiones entre los que se quieren”.

“Allá voy... Me gusta tu cuerpo geométrico. Tus rectas y tus curvas. Tus lados y tus vértices. Tus senos, cosenos y tangentes. Eres un poliedro perfecto y yo disfruto contemplándote desde todos los ángulos”.

 “y a veces, y también quiero que lo sepas, a veces te juro que te odio, porque me utilizas, es lo que siento. y me desagrada que me utilices, que necesites mi voz, oírme hablar y hablar y hablar hasta dormirte, hasta que tu angustia se calme, hasta comprender que tampoco es para tanto —no, no es para tanto...— me decía el psicólogo, lo decía para —relativizar— y yo le hablaba de mis visiones y que algunas se repetían. y él —es lo que se denominan sueños recurrentes...— y no eran sueños, eran visiones”.

“Uno de los principales defectos del ser humano es que no es capaz de pensar a largo plazo; solo nos preocupamos de los que pasará en un rato, mañana o al día siguiente, pero no más allá. No nos preocupamos de los efectos hasta que no hay marcha atrás.”

“El miedo es peor que el castigo, porque éste es algo determinado y, por severo que sea, no se puede comparar con el temor que despierta en nosotros lo incierto, una tensión espantosa, que no conoce límite.”

“Gabriel se animó y dijo que él pensaba que la felicidad se aprende, y ese sería el primer oficio que tendríamos que aprender de niños, como también se ha de aprender a convivir con los contratiempos que nos manda el destino, y que la primera lección de todas consiste en aligerar el alma para poder flotar sobre la vida, y aquí onduló los dedos en el aire como si imitara el fluir del agua, sin que apenas nos hieran las aristas de la realidad, y sin que la adversidad o la fortuna, ni el tedioso discurrir de los días, ni la tentación mortal de anhelar lo imposible, ni el fatalismo, ni las sirenas de los placeres instantáneos, ni sobre todo el terror a la muerte, puedan precipitarnos en el fango de la frustración.”

“Llegué aquí huyendo de mí mismo; aconsejado por tu padre, buscaba enterrar unos pensamientos que me hacían indigno. Conmigo llevaba un pequeño cerezo que tu madre me había entregado, apenas un brote, y yo recorría la región buscando el lugar donde plantarlo y dejarlo a su suerte, si moría o arraigaba, no sería de mi incumbencia. Aquel acto debía ser un ritual de renuncia, la despedida de un viejo tormento, así que cuando encontré este lugar, decidí plantar el cerezo en lo más alto de la colina, desamparado ante los elementos, con la esperanza, quizás, de que se marchitara para siempre”.

“Todas las noches, cuando me voy a dormir, pienso: Mañana por la mañana me despertaré en mi propia casa y las cosas volverán a ser como eran. Esta mañana tampoco ha ocurrido...”

“Ahora lo crees firmemente, pero a veces lo que creemos puede estar equivocado.”

“Soy pobre, soy negra, quizás sea fea y no pueda cocinar...pero estoy aquí”

“Ni toda la compasión del mundo conseguiría detenerla en su búsqueda de la verdad.”

“¡Si al menos no tuviera que escucharla! Pero tenía que hacerlo, sabía que no podía rebelarse, que siempre tendría que escucharla.”