

Skeptical by nature, and critical about the reality surrounding me. Amateur cooker, writer’s apprentice and music lover.
POSITIVELY NO REFUNDS!!!
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See all2,5⭐️. Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por intentar definir lo inefable, yo esperaba que fuese como una de esas pinturas que, dependiendo de la distancia y perspectiva con que la mires, puedes ver una serie de pinceladas más o menos gruesas, dispuestas sobre el lienzo aparentemente sin ningún orden, o bien con el enfoque adecuado puedes ver todo lo que el artista quiere transmitir en su conjunto. Por momentos la obra me ha desconcertado, a veces no veía dónde quería llevarme la autora, luego creía ver cierta coherencia para acabar perdiéndome de nuevo en las reflexiones y recuerdos de Hardwick. Casi con total certeza, el problema no reside en la obra, sino en mi estado de ánimo y en el hecho de haberme empeñado en buscar una conexión, un patrón donde tal vez no lo haya y simplemente hubiese tenido que dejarme llevar por la corriente de los pensamientos de la autora. Es una lástima no haber podido disfrutar de la obra ya que hay que reconocer que pese a todo, subyace una buena calidad literaria en estas «Noches insomnes». La calificación final refleja mi sensación, no me ha llegado gustar, pero por su calidad no merece un suspenso. Por ende no puedo recomendar su lectura, ni tampoco desaconsejarla completamente. Ni sí, ni no sino todo lo contrario.
Me ha gustado muchísimo, pero creo que si lo hubiese leído en vez de escucharlo, mi experiencia no hubiese sido tan buena. El narrador, Miguel Ángel Jenner, hace un trabajo soberbio, te envuelve con su voz cálida y te guía como un lazarillo por esta historia.
Sin entrar en detalles para evitar spoilers, para mí el tema central de la novela es la pérdida. Todos los personajes pierden algo, diferente para cada uno de ellos,y el cómo enfrentan esa pérdida es lo que conforma el armazón en torno al que se construye el relato.
A modo de reflexión personal, no sé si el libro cuenta una historia que te sume en la tristeza y la desesperanza o es una combinación de lo que cuenta, como lo hace y el momento personal que atraviesa el lector cuando aborda el relato. Entiéndaseme: no es un folletín lacrimógeno, sino que transmite una sensación de tristeza que, a mi modo de ver, lleva a los personajes a un punto en que la esperanza parece no tener cabida. No sé si lo he leído en el mejor momento para mí pero me alegro mucho de haberlo hecho. 5⭐️
3,5⭐️. Narrada en un estilo sobrio, casi podríamos decir heredero de la generación del 98 (salvando las distancias en el tiempo y el espacio), una prosa que no deja espacio para el lirismo ni la belleza formal; va al grano. Por momentos es muy efectiva y efectista (la escena del autobús es angustiosa). Cuenta la vida una mujer surcoreana y de su familia directa haciendo especial hincapié en la discriminación que sufren las mujeres en el país asiático en todos los ámbitos: familiar, educativo, laboral, social, económico, etc. El final, eso sí, es desalentador porque señala que la situación de discriminación laboral es un círculo vicioso muy difícil de romper.
Una denuncia del machismo arraigado en la cultura coreana firme, contundente pero sin las estridencias, escándalos ni fuegos de artificio que lamentablemente han contaminado de ideología política el movimiento feminista en las sociedades occidentales. Cho Nam-Joo alza una voz serena para mostrar una realidad que cambia muy poco a poco pero esperemos que definitivamente por el bien de la mujer asiática.
He pensado toda la lectura que le iba a dar cuatro estrellas porque me gusta mucho su prosa, su estilo y su forma de narrar, pero la historia en sí no me parecía tan buena... hasta que he llegado al final y todo ha encajado. No al estilo de una novela de misterio o policiaca donde el puzzle se resuelve al final, sino que ha sido entonces cuando algo ha hecho clic (que no crac, como diría Reiko) en mi mente y he visto hacia dónde quería llevarme el autor. Una historia sobre la soledad, el aislamiento, la incapacidad para relacionarse con los demás, la imperiosa necesidad de querer y ser queridos ( el amor aquí es, si no secundario, si al menos el final de un largo camino, no algo inmediato ni al alcance de la mano a corto plazo). Una colección de personajes que nadan en la desesperanza, inadaptados, en busca de ser salvados a través del amor (Naoko), el placer (Nagasawa), la redención (Watanabe), o un refugio que les proteja del mundo (Reiko). Todos ellos padecen una suerte de “autismo social” (dicho sea con todos los respetos hacia quienes tienen esa condición), que les impide madurar emocionalmente y continuar con sus vidas. Por ello, las personas que intentan acercarse a ellos sufren daños emocionales, Hatsumi, el propio Watanabe, y en menor medida Reiko.
Sólo cuando Watanabe comprende que Naoko es incapaz de amar, ni a él, ni a sí misma ni probablemente a Kizuki (tal vez por eso se suicidó aquel) decide apartarse de ella, romper amarras y abrazar el amor de Midori, que es la verdadera redención para él.
En definitiva, un viaje existencial a través del sexo, y la muerte, no como final de la vida sino como parte de ella.