

La estructura prismática de este libro y su forma de exponer cada una de las perspectivas fue lo que más me gustó.
Aunque la realidad de Yeong-hy sea única, la percepción sobre ella y su manera de ser y actuar resulta abismalmente diferente para cada una de las personas que conviven con ella. Esto nos deja ver los aspectos más oscuros de los personajes.
No hay espacio donde Yeong-hy pueda existir y expresarse, se mantiene en la sombra, sin voz. Termina siendo lo que los demás odian, lo que no soportan, lo que envidian, lo que cuidan, lo que controlan, lo que imaginan, lo que no comprenden, es decir, lo que necesitan que sea.
Entre toda esta niebla y la forma tan violenta de opresión, Yeong-hy sueña con libertad y huida. Su deseo es ser natural e infinita. Entre anhelos y represión, comienza a tener una transformación y una vez que toma una decisión se crea un torbellino en su entorno. Incomprensión, repulsión, desesperación y punto de quiebre.
Por un lado, su esposo, Mr. Cheong, la detesta y solo la mantiene cerca por los beneficios de su compañía y por la sumisión, pero una vez que observa con terror su cambio de actitud y pierde el control sobre ella se aleja sin más.
Su cuñado aunque admira y aprecia justo aquello de lo que el esposo se queja más, ve en Yeong-hy una forma de materializar sus ideas artísticas y llevar al plano físico todo aquello que no se atrevería ni desea hacer con su esposa, In-hy. Al no ver límites claros, se embelesa con el consentimiento silencioso y resignado de Yeong-hy y encuentra en ella libertad, placer y escape. La condescendencia y apacibilidad de ella lo libera de sus frustraciones. El contraste entre la forma de ser de In-hy y Yeong-hy es clave aquí.
Finalmente, los sentimientos de culpa y resentimiento de su hermana In-hy fluyen en distintas direcciones y chocan contra la obstinación de Yeong-hy. Todas sus dudas sobre su propia vida y la asfixia marital la desconciertan y esto de alguna forma la lleva a sentir compasión por ambas, por su historia, cada una con una forma distinta de sobrellevar las exigencias familiares y sociales.
Es un libro que deseo leer de nuevo, pero no pronto. Aún no logro procesar todo lo que me hizo sentir.
La estructura prismática de este libro y su forma de exponer cada una de las perspectivas fue lo que más me gustó.
Aunque la realidad de Yeong-hy sea única, la percepción sobre ella y su manera de ser y actuar resulta abismalmente diferente para cada una de las personas que conviven con ella. Esto nos deja ver los aspectos más oscuros de los personajes.
No hay espacio donde Yeong-hy pueda existir y expresarse, se mantiene en la sombra, sin voz. Termina siendo lo que los demás odian, lo que no soportan, lo que envidian, lo que cuidan, lo que controlan, lo que imaginan, lo que no comprenden, es decir, lo que necesitan que sea.
Entre toda esta niebla y la forma tan violenta de opresión, Yeong-hy sueña con libertad y huida. Su deseo es ser natural e infinita. Entre anhelos y represión, comienza a tener una transformación y una vez que toma una decisión se crea un torbellino en su entorno. Incomprensión, repulsión, desesperación y punto de quiebre.
Por un lado, su esposo, Mr. Cheong, la detesta y solo la mantiene cerca por los beneficios de su compañía y por la sumisión, pero una vez que observa con terror su cambio de actitud y pierde el control sobre ella se aleja sin más.
Su cuñado aunque admira y aprecia justo aquello de lo que el esposo se queja más, ve en Yeong-hy una forma de materializar sus ideas artísticas y llevar al plano físico todo aquello que no se atrevería ni desea hacer con su esposa, In-hy. Al no ver límites claros, se embelesa con el consentimiento silencioso y resignado de Yeong-hy y encuentra en ella libertad, placer y escape. La condescendencia y apacibilidad de ella lo libera de sus frustraciones. El contraste entre la forma de ser de In-hy y Yeong-hy es clave aquí.
Finalmente, los sentimientos de culpa y resentimiento de su hermana In-hy fluyen en distintas direcciones y chocan contra la obstinación de Yeong-hy. Todas sus dudas sobre su propia vida y la asfixia marital la desconciertan y esto de alguna forma la lleva a sentir compasión por ambas, por su historia, cada una con una forma distinta de sobrellevar las exigencias familiares y sociales.
Es un libro que deseo leer de nuevo, pero no pronto. Aún no logro procesar todo lo que me hizo sentir.