

Nadie me recomendó este libro, no conocía a su autora ni leí nada sobre la novela en ninguna parte; simplemente lo vi en una librería, me gustó el título y la portada, ojeé la contraportada y me lo llevé. Pudo salir mal, pero no fue el caso. Eso sí, no creo que sea para todo el mundo, ya que trasciende la mera narrativa de ficción para adentrarse en una especie de ensayo somático sobre los límites de la percepción. Su premisa, con tintes autobiográficos, arranca el 29 de agosto de 2019 (un guiño conceptual, ya que coincide con el aniversario del estreno de 4’33” de John Cage, la máxima expresión del silencio musical). Ese día, la protagonista, una joven artista afincada en Brooklyn, despierta padeciendo una sordera repentina y severa en su oído derecho, la cual es inmediatamente sustituida por el cerebro mediante un incesante y atronador zumbido interno. En su debut literario, Callahan construye algo parecido a una odisea donde la escritura opera como anclaje ante una realidad que ella misma no comprende. La prosa es clínica, irónica y muestra una sorprendente falta de autocompasión. Deambula en sus páginas describiendo cómo la pérdida de un sentido reconfigura drásticamente la comunicación, la identidad y las relaciones interpersonales. Entre medias, entrelaza digresiones culturales: se acerca a obras cinematográficas o escruta el exilio acústico de otros artistas que, como ella, perdieron un sentido. Con todo, la novela articula una tesis poderosa: el silencio es una entidad física abrumadora más que una simple ausencia de sonido. Y ante esto despliega una meditación brutal sobre la vulnerabilidad de la carne y lo humano y sobre cómo el arte intercede cuando la biología fracasa.
Originally posted at www.viernesenkiribati.com.
Nadie me recomendó este libro, no conocía a su autora ni leí nada sobre la novela en ninguna parte; simplemente lo vi en una librería, me gustó el título y la portada, ojeé la contraportada y me lo llevé. Pudo salir mal, pero no fue el caso. Eso sí, no creo que sea para todo el mundo, ya que trasciende la mera narrativa de ficción para adentrarse en una especie de ensayo somático sobre los límites de la percepción. Su premisa, con tintes autobiográficos, arranca el 29 de agosto de 2019 (un guiño conceptual, ya que coincide con el aniversario del estreno de 4’33” de John Cage, la máxima expresión del silencio musical). Ese día, la protagonista, una joven artista afincada en Brooklyn, despierta padeciendo una sordera repentina y severa en su oído derecho, la cual es inmediatamente sustituida por el cerebro mediante un incesante y atronador zumbido interno. En su debut literario, Callahan construye algo parecido a una odisea donde la escritura opera como anclaje ante una realidad que ella misma no comprende. La prosa es clínica, irónica y muestra una sorprendente falta de autocompasión. Deambula en sus páginas describiendo cómo la pérdida de un sentido reconfigura drásticamente la comunicación, la identidad y las relaciones interpersonales. Entre medias, entrelaza digresiones culturales: se acerca a obras cinematográficas o escruta el exilio acústico de otros artistas que, como ella, perdieron un sentido. Con todo, la novela articula una tesis poderosa: el silencio es una entidad física abrumadora más que una simple ausencia de sonido. Y ante esto despliega una meditación brutal sobre la vulnerabilidad de la carne y lo humano y sobre cómo el arte intercede cuando la biología fracasa.
Originally posted at www.viernesenkiribati.com.