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5,968 booksWhen you think back on every book you've ever read, what are some of your favorites? These can be from any time of your life – books that resonated with you as a kid, ones that shaped your personal...
Interesante, muy interesante. Una lectura que merece mucho la pena.
Creo que solo puedo poner una pega en términos “literarios“: el formato de las entrevistas, llegado cierto punto, cansa. Se acaba haciendo repetitivo y se pierde un poco el gancho de cara a seguir.
En términos políticos, si bien comparto un 99% de su visión, y aunque hay un intento de reflejar esa polifonía y pluralidad, creo que a esta novela le falta mucho la representación del disenso. Se mencionan disensos, pero se despachan muy rápido. Todos los protagonistas son gente bastante comprometida políticamente. No he podido evitar preguntarme: ¿A todos los opositores se les ha matado o logrado persuadir? ¿Dónde están? ¿Y la gente de a pie que es, sencillamente, conservadora? Es como si de la situación de crisis extrema se hubiera creado un consenso brutal casi mágicamente. Me sorprende también la falta de dilemas morales, de problemas pendientes de resolver, de sabotajes, de facciones, de escepticismo... es como si tras la revolución estuviera todo básicamente ya hecho. Eso no termina de cuadrar con cómo me imagino yo que serían las cosas.
Y ya (esto es más personal) solo me quedaría añadir que no comparto el tecno-optimismo casi transhumanista de las autoras. Creo que no integran lo suficiente la perspectiva ecológica (aunque dediquen un capítulo a ello).
¡Leedlo! Estimula mucho la imaginación política. Y también permite soñar un poco, que falta nos hace...
Esta es una reseña sobre la trilogía Tierra fragmentada, y no solo sobre La quinta estación, su primera entrega.
Tierra fragmentada es una trilogía con múltiples virtudes. En primer lugar, se resiste a ser clasificada en la dicotomía entre fantasía y ciencia-ficción, si bien pudiera caer en un principio más hacia el primer lado de la balanza. Pero lo más destacable, realmente, es el modo en que trata de decirnos algo sobre el mundo en que vivimos.
La premisa: opresión y familia elegida
La Quietud es el único continente conocido del planeta, cuya corteza es sumamente inestable. Por esa razón, se suceden constantemente eventos sísmicos de diverso grado, algunos de los cuales alcanzan tal magnitud que desencadenan una «quinta estación», un invierno de larga duración en el que la tierra deja de recibir la luz y el calor del Sol y la carestía deja paso a un periodo de inestabilidad social y política, pero también biológica. Entre los seres humanos, existen los orogenes, únicos capaces de manipular los movimientos de la tierra a través de la orogenia. Temidos por su poder, son perseguidos y linchados, y los que se libran de la muerte acaban captados por el gobierno imperial para ser explotados durante toda su vida como herramienta. Para justificar este estado de opresión, se los deshumaniza sistemáticamente.
Como se puede desprender de esta premisa, el tema constante a lo largo de la trilogía es la deshumanización y opresión de grupos humanos en razón de su «raza».
Cuando todos los orogenes son perseguidos y asesinados, cuando se retuerce el cuello de todos los bebés que nacen a partir de entonces, cuando todos los que la llevan en la sangre son asesinados o esterilizados y cuando se niega la misma idea de que los orogenes son personas... Eso es un genocidio. Matar a personas y hasta la noción de que son personas (El cielo de piedra).
[L]os conquistadores son precisamente los que más se asustan o los que hacen gala de un miedo más característico. Son personas que no dejan de ver cosas donde no las hay por miedo a que sus víctimas algún día les hagan lo mismo a ellos, aunque lo cierto suele ser que dichas víctimas prefieren obviar esas mezquindades y lo tienen todo superado. Los conquistadores viven asustados por el día en el que se descubra que no son superiores, sino tan solo que han tenido suerte (El cielo de piedra).
El portal de los obeliscos
Un día cercano, la chica aprenderá la palabra «simbiosis» y asentirá, complacida por tener una manera de llamarlo al fin. Pero mucho antes de eso ya habrá decidido que la palabra «familia» le sirve igual de bien (El cielo de piedra).
Los personajes
El proceso de ser traicionado por la sociedad va por fases. Uno se sobresalta y sale de ese estado de autocomplacencia cuando descubre las diferencias, cuando se enfrenta a la hipocresía, cuando tiene que hacer frente a un trato inexplicable e incongruente. Después viene un periodo de confusión, en el que hay que olvidar lo que te habían enseñado que era la verdad. En el que hay que meterse de lleno en una nueva verdad. Y luego hay que tomar una decisión.
Algunos aceptan su destino. Se tragan el orgullo, olvidan la auténtica verdad y se dejan llevar por la falsedad, porque dan por hecho que no deben de tener mucho valor. A fin de cuentas, si una sociedad al completo se ha dedicado a subyugarlos, está claro que es porque lo merecen, ¿no? E incluso si no es así, es demasiado doloroso, demasiado imposible. Al menos, así encuentran la paz, más o menos. Y esta no dura mucho.
La alternativa es exigir lo imposible. Es injusto, susurran, lloran, gritan. Lo que les han hecho es injusto. No son inferiores. No se lo merecen. Y por eso la sociedad debe cambiar. La paz también es posible de esa manera, pero antes siempre tiene que producirse un conflicto.
Nadie lo consigue sin uno o dos intentos fallidos (El cielo de piedra).
El sistema de magia
orogenia
A partir de El portal de los obeliscos el sistema de magia se desdobla en dos: la orogenia y la «plata», también llamada «magia». No he podido evitar decepcionarme con lo genérico de este nombre, frente al original y novedoso de «orogenia». No ha terminado de quedarme clara la relación entre la plata y la orogenia. Parecieran ser independientes (Alabastro, Essun y Nassun dejan de poder utilizarla sin convertirse en piedra una vez que usan el portal de los obeliscos), pero, entonces, ¿de dónde proviene cada una y por qué en ambos casos solo los orogenes pueden emplearlas?
Tampoco he terminado de entender otras cosas: si se nos dice que, en su guerra contra la humanidad, el Padre Tierra no distingue entre orogenes y táticos, ¿por qué crea a los guardianes para mantener controlados a los orogenes?
Alguna pega
El portal de los obeliscos
La parábola del sembrador
La parábola del sembrador
Alabastro activa el Portal de los Obeliscos y causa la Hendidura. Es por una «buena razón»: para obtener la fuente de energía necesaria para recuperar la Luna y así lograr que no haya más quintas estaciones. Pero, tal y como claramente se reconoce en el libro, esto supone, como mínimo, la destrucción de toda la ciudad de Yumenes, en la que habitan millones de personas, además de todas las penurias que pasarán los supervivientes del resto de la Quietud (si es que logran sobrevivir). Se nos da a entender que no es una pérdida que llorar, porque Yumenes es la capital del Imperio y por tanto la fuente de la opresión. Pero, joder, que estamos hablando de millones de habitantes, ¿eh? Y, como mínimo, unas cuantas víctimas serán orogenes también, suponiendo que no sientas ninguna compasión por los táticos. Y, aun así, ¿por qué se justifica o pasa por alto tan a la ligera el castigo colectivo?
He echado muchísimo de menos una reflexión como la que presenta la Saga de Ender, en particular en La voz de los muertos, donde el tema de cómo es posible resarcirse moralmente de haber cometido un genocidio (en ese caso, xenocidio), aunque lo hayas cometido sin querer o creyendo que era por una buena causa y en defensa propia. Creo que en esta trilogía los protagonistas no tienen suficientes pesadillas para todos los horrores que van causando por ahí. Se reconocen a sí mismos como asesinos y, para que se me entienda, no me parecen mal los personajes moralmente grises. El problema es que la trilogía no pretende (yo creo) ser moralmente gris: trata explícitamente del deseo de justicia y de crear un mundo mejor.
Sin embargo, como en los cómics y películas de superhéroes, crear un mundo mejor queda en manos de un puñado de «personas extraordinarias» que, sin consultar con nadie y solamente en virtud de sus capacidades sobrenaturales, se toman la justicia por su mano y causan toda la destrucción que sea necesaria para lograr ese fin. Esta me parece una actitud como mínimo autoritaria, pero habiendo un genocidio de por medio (el que causa Alabastro, cuyos pasos seguirá Essun) para mí pasa a ser una actitud fascista y totalitaria. Lo cual me parece totalmente paradójico para lo que son las temáticas más interesantes de esta trilogía. Me ha dejado un sabor de boca extraño, porque tampoco he tenido la sensación de que Jemisin nos quisiera entregar unos personajes moralmente ambiguos que nos dejaran, al final del libro, planteándonos si no serán más bien un poco villanos. Más bien, creo que personajes como Nassun, Essun, Schaffa, etc., estaban hechos para que tuvieran nuestra simpatía pese a todo el mal que han causado a su alrededor (o que pretenden causar). Pero bueno.
Conclusión
El nombre del viento
muy
Tengo sentimientos encontrados respecto a este libro. Lo descubrí por casualidad en la sección de novedades de alguna revista de libros (quizá incluso fuera la revista de la Fnac) y la premisa me gustó. Me gustan las biografías, memorias y autobiografías de revolucionarios (en el último año he leído, por ejemplo, la de Emma Goldman y la de Ana Delso, tengo el ojo echado a la de Mika Etchebéhère) porque conocer la faceta humana de las revoluciones, resistencias y luchas en general me parece fascinante, tanto por lo inspirador como por la diferencia que supone frente a leer solamente la Historia, o los grandes “Hechos históricos”. La Historia la hacen personas, humanas como nosotros que leemos, con sus sentimientos, conflictos y contradicciones. Así que Una belleza terrible me interesó inevitablemente.
Mi entusiasmo fue decayendo hacia la mitad del libro porque no me esperaba que el personaje central fuera Raymond Molinier, mientras que yo disfrutaba más de los capítulos dedicados a otros personajes. Me interesaban los personajes femeninos fundamentalmente, vaya. Los propios autores explican en el libro que hay una dificultad con ellas porque no dejaron tantas autobiografías, memorias y textos en general y en algunos casos no era posible acceder a sus cartas personales. Así que a lo mejor la razón es más pragmática que otra cosa. Pero lo de que las mujeres aparezcan en tanto tuvieron una relación sentimental con Molinier quizá es lo que me falla. Es decir, no solo es que Molinier sea el personaje del que más se habla, sino que el criterio de inclusión de los otros personajes es en razón de su relación sentimental con él. Creo que es esto lo que me ha dejado con un sabor de boca raro.
Me ha parecido interesante la inclusión de las reflexiones y diálogos de los autores acerca del propio proceso de escritura. Me parece que nunca me había cruzado con un libro escrito de esa manera y lo encuentro fresco, quizá porque nuevamente es una forma de humanizar: igual que la Historia la hacen personas, también los libros los escriben personas, que durante el proceso ven sus vidas atravesadas en todos los ámbitos por su creación, que viven bloqueos, vacilaciones, dudas, etc., mientras sus vidas personales siguen, a veces con grandes dificultades. Eso me ha gustado. Lo que pasa es que me ha sorprendido que las reflexiones se centraran tanto en el proceso creativo y personal de los autores y tan poco en lo político. Durante un capítulo entero Edurne hace introspección sobre el horror físico y psicológico de la tortura y lo que significa para ella en tanto escritora que ha tratado el tema varias veces. Cuando José explica las razones por las que propuso a Edurne implicarse en el proyecto, todos los motivos a los que alude son personales (del tipo: le vendrá bien en esta etapa vital que está atravesando implicarse en un proyecto como este) y no políticos. Obviamente, escoger escribir sobre este personaje y estos sucesos históricos es significativo políticamente y la carga política de los capítulos escritos desde la perspectiva de los personajes me contrasta con lo “apolíticos” que se me han hecho los capítulos en los que las voces de los autores cobran protagonismo. Habría sido muy, muy interesante que se reflejara más con algún diálogo, o incluso monólogo, en el que los autores debatan o incluso reflejen las contradicciones ético-políticas que hayan sentido durante el proceso de conocer a estos personajes y escribir sobre ellos.
Por lo demás, sin duda es una novela bien escrita y el trabajo de documentación parece intenso, para mí siempre es admirable. Pese a las reticencias que he mencionado, la recomiendo porque ofrece un acercamiento a acontecimientos históricos que encuentro política y personalmente fascinantes, a través de personajes que me parecen muy bien delineados y construidos. La puntuación para mí es de 7/10. Puede que pudiera ser más alta y que lo que refleje sean simplemente y de forma totalmente subjetiva mis emociones, que fueron decayendo en entusiasmo hacia el final.
Después de lo mucho que he oído recomendar esta novela, me ha parecido tremendamente decepcionante. Entretiene y engancha, pero su machismo flagrante se me hace insoportable y, después de cientos de páginas, incluso ridículo e inverosímil. No me voy a extender en argumentarlo porque este artículo lo hace muy bien: https://www.swantower.com/2015/02/04/the-absence-of-women/ Solo que, en mi opinión, a diferencia de la autora de este artículo, no habría bastado con añadir algunos personajes femeninos. Los comentarios degradando a las mujeres son demasiado abundantes e incuestionados a lo largo de toda la obra. Si vas a escribir una novela ambientada en una sociedad sexista, qué menos que justificarlo o cuestionarlo, en vez de simplemente darlo por sentado, dando por sentado a su vez que a tu lector no se le va a hacer raro. Si lo hubiera leído de adolescente a lo mejor me habría parecido potable, pero a estas alturas de la vida, no. Por lo demás, diría que me ha parecido pretencioso y que no me parece para tanto. No me voy a leer el segundo y no lo recomiendo.