

Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, habiendo investigado un poco sobre su contexto, puedo apreciar cómo en su momento fue un título necesario para expandir el rango de temas explorados en la literatura de la mano de plumas femeninas. En ese sentido, es una ilustración muy interesante de la vivencia sexual de un personaje con muchos matices, traumas y fantasías. Sin embargo, no puedo pasar por alto que a nivel de trama y de tesis, es un libro que me resulta bastante problemático. No me gusta reducir las lecturas a esto, pero me cuesta trabajo entender cuál fue el punto de todo. ¿Lulú llega a un punto donde descubre cuáles son sus límites?
“Las edades de Lulú” nos plantea la historia de una protagonista que, a lo largo de su vida, regresa una y otra vez a los brazos de un hombre extremadamente manipulador, sexista y portador de todas las red flags posibles. El libro se regocija en describir sus acciones, y aunque en algunos puntos parecería que es crítico con ellos, Lulú siempre regresa a él como un faro de seguridad. Esto puede ser interesante de analizar, y creo que eso es lo que más rescato de la lectura, pero no deja de parecerme que es una historia que se alarga más de la cuenta para llegar más o menos al mismo lugar. Comparto en gran medida lo comentado en otras reseñas donde destacan la constante presencia de temas como el incesto y la negligencia familiar. No me parece malo per se representar esos temas en una lectura, pero siento que la autora estaba más enfocada en describirnos estas situaciones más que en comentar al respecto. ¿Esto es bueno? ¿Malo? Podría entender a gente a quien ello no le interesa, y prefiere disfrutar de lo que la experiencia les brinda, pero al menos a mí no me dice mucho.
También es de notar la manera tan despectiva en la que la autora se refiere a personas homosexuales así como a gente transgénero. Puedo entender el contexto y época de la que parte el libro, pero es que sumado a todo lo anterior, me cuesta trabajo pasarlo por alto. Siempre es difícil separar la voz del personaje de la del autor/autora. ¿Cuánto de esto es lo que está opinando “Lulú” como personaje? ¿Cuánto de esto es la cosmovisión de Almudena Grandes? ¿Cuánto de esto parte de un codeo y familiaridad que tiene ella con esas comunidades? ¿Se puede ser progresivo y aún así caer en estereotipos? Por todo ello, creo que no es un libro “innecesario” o “infumable”. Es más, creo que sí podría terminar recomendándolo más como una curiosidad, pero al menos a nivel narrativo, no lo disfruté mucho.
Esto también marca la primera vez que leo una novela erótica. Puede ser por mi falta de familiaridad con el género, pero hubo pocas escenas donde sentí que estaba bien llevado el tema. También puede ser por mi falta de interés en varios tramos de la novela. Hubo momentos donde creo que la descripción erótica agrega mucho a entender a los personajes, en especial al inicio, pero para cuando llega el final, solamente quería pasar de las páginas para que se terminara. Es una lectura que se sostiene mucho sobre el morbo, e intuyo que el disfrute que derives de ella dependerá en gran medida de tu curiosidad por los temas representados.
No sé, tampoco me quiero ver tan crítico, porque sinceramente siento que me hace falta digerirla más, y creo que podría complementar mi interpretación al leer y escuchar otras voces. No obstante, esta reseña representa mis emociones y pensamientos iniciales tras haber llegado al final.
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, habiendo investigado un poco sobre su contexto, puedo apreciar cómo en su momento fue un título necesario para expandir el rango de temas explorados en la literatura de la mano de plumas femeninas. En ese sentido, es una ilustración muy interesante de la vivencia sexual de un personaje con muchos matices, traumas y fantasías. Sin embargo, no puedo pasar por alto que a nivel de trama y de tesis, es un libro que me resulta bastante problemático. No me gusta reducir las lecturas a esto, pero me cuesta trabajo entender cuál fue el punto de todo. ¿Lulú llega a un punto donde descubre cuáles son sus límites?
“Las edades de Lulú” nos plantea la historia de una protagonista que, a lo largo de su vida, regresa una y otra vez a los brazos de un hombre extremadamente manipulador, sexista y portador de todas las red flags posibles. El libro se regocija en describir sus acciones, y aunque en algunos puntos parecería que es crítico con ellos, Lulú siempre regresa a él como un faro de seguridad. Esto puede ser interesante de analizar, y creo que eso es lo que más rescato de la lectura, pero no deja de parecerme que es una historia que se alarga más de la cuenta para llegar más o menos al mismo lugar. Comparto en gran medida lo comentado en otras reseñas donde destacan la constante presencia de temas como el incesto y la negligencia familiar. No me parece malo per se representar esos temas en una lectura, pero siento que la autora estaba más enfocada en describirnos estas situaciones más que en comentar al respecto. ¿Esto es bueno? ¿Malo? Podría entender a gente a quien ello no le interesa, y prefiere disfrutar de lo que la experiencia les brinda, pero al menos a mí no me dice mucho.
También es de notar la manera tan despectiva en la que la autora se refiere a personas homosexuales así como a gente transgénero. Puedo entender el contexto y época de la que parte el libro, pero es que sumado a todo lo anterior, me cuesta trabajo pasarlo por alto. Siempre es difícil separar la voz del personaje de la del autor/autora. ¿Cuánto de esto es lo que está opinando “Lulú” como personaje? ¿Cuánto de esto es la cosmovisión de Almudena Grandes? ¿Cuánto de esto parte de un codeo y familiaridad que tiene ella con esas comunidades? ¿Se puede ser progresivo y aún así caer en estereotipos? Por todo ello, creo que no es un libro “innecesario” o “infumable”. Es más, creo que sí podría terminar recomendándolo más como una curiosidad, pero al menos a nivel narrativo, no lo disfruté mucho.
Esto también marca la primera vez que leo una novela erótica. Puede ser por mi falta de familiaridad con el género, pero hubo pocas escenas donde sentí que estaba bien llevado el tema. También puede ser por mi falta de interés en varios tramos de la novela. Hubo momentos donde creo que la descripción erótica agrega mucho a entender a los personajes, en especial al inicio, pero para cuando llega el final, solamente quería pasar de las páginas para que se terminara. Es una lectura que se sostiene mucho sobre el morbo, e intuyo que el disfrute que derives de ella dependerá en gran medida de tu curiosidad por los temas representados.
No sé, tampoco me quiero ver tan crítico, porque sinceramente siento que me hace falta digerirla más, y creo que podría complementar mi interpretación al leer y escuchar otras voces. No obstante, esta reseña representa mis emociones y pensamientos iniciales tras haber llegado al final.