
Si bien Jorge Luis Borges ha sido, por años, mi escritor favorito, siempre me había intimidado su poesía. Con los pocos acercamientos que había intentado, terminaba por alienarme, sintiéndola muy fría y técnica. Recientemente, por culpa de una corazonada, decidí darle otra oportunidad, en orden cronológico, a su obra, y al menos este primer volumen se ha posicionado como el mejor libro de poesía que he leído a la fecha.
En muy pocas páginas, Borges dibuja una serie de sensaciones que evocan con tanta elegancia, precisión, y belleza, la imagen de una Argentina en la cual, a sus 24 años, le hace sentir nostálgico, melancólico, y reflexivo. Descripciones de patios, calles y plazas; odas al ocaso, a la naturaleza difusa de los colores y los espejos; sentencias sobre la fragilidad del amor. Todo lo anterior son apenas vagos intentos de encapsular la intensidad de estos poemas, que aunque aún no alcanzan la complejidad de Borges en su madurez, son un adelanto de sus obsesiones, preocupaciones, y curiosas observaciones sobre el mundo y las almas que lo habitan, con el añadido que lo describe todo desde la intensidad de la juventud.
He lidiado con insomnio crónico por casi 7 años. Si bien este libro no ha sido el único recurso que he consultado últimamente para tratar mi problema, sí considero que me ha ayudado bastante. Aún si hay noches donde se me sigue dificultando dormir, los consejos e información que proporciona Gregg Jacobs han cambiado mi forma de pensar sobre este problema. En general, he estado durmiendo mejor.
Muy recomendado para quienes estén padeciendo de insomnio. Les mando un abrazo.
Una gran (re)introducción a muchos conceptos sobre la poesía. En lo personal, quería un libro de referencia que desmenuzara sus componentes clave desde una perspectiva más técnica. Este libro no ahonda en muchas cosas, pero como punto de partida, es bastante útil. En algunos momentos, creo que Oliver puede pecar de ser algo tajante en ciertas ideas, pero lo compensa cuando ofrece este trabajo como una puerta abierta a indagar más en el mundo de la poesía. También funciona para repasar temas vinculados a la escritura creativa en general. Muy recomendado.
Robert Frost es un poeta con el que llevaba muchos años familiarizado. "The Death of the Hired Man" fue un texto al que me acerqué de manera muy académica, y ya desde entonces, el estilo me había parecido interesante. Un poema que parece más teatro que a lo que estamos acostumbrados cuando escuchamos el término. En esta compilación, además de poder revisitar esa pieza, descubrí y entendí mejor a Frost, y me llevo de este libro una gran serie de trabajos que me han resonado mucho. Es asombrosa la forma en la que te puede envolver en un escenario tan específico con tan pocas palabras; aquí se hallan poemas que reflejan esa última frontera entre lo rural y lo citadino a inicios del siglo XX. Recurriendo a palabras tan naturistas, los poemas nos llevan a lugares que se sienten familiares y acogedores, pero en varios de estos fragmentos, también se presentan como peligrosos y ajenos.
Si algo me encanta de Frost es la manera en la que logra entretejer tantos temas. Hay poemas de añoranza por la niñez, hay poemas que reflejan el abuso laboral, y sobre encima de todos esos, hay poemas existencialistas donde los bosques, la nieve y las tormentas son el escenario perfecto para lograr coronarse con aires de trascendencia. En cualquier caso, me alegra que a raíz de esta compilación, busqué en internet más poesía del autor. Me parece criminal que no está incluido "Stopping by Woods on a Snowy Evening", ya que no solo es de sus poemas más icónicos, sino que se volvió en uno de mis favoritos de todos los tiempos.
Definitivamente es un escritor al que regresaré una y otra vez. Su estilo (aunque no siempre me logró conmover), me pareció muy interesante y reflexivo. Muy recomendado como para recomendar a personas que no están tan familiarizadas con la poesía.
Parece como si este libro hubiera sido escrito específicamente para mí. Desde que tengo memoria he tenido que lidiar mucho con ansiedad generalizada, y específicamente, socializar me ha costado mucho trabajo. La parte romántica es una que a la fecha me cuesta mucho trabajo, pero este libro se sintió como una mano amable que ofrece una alternativa. Me gusta porque no es en ningún momento de 'coaching'; está escrito por un psicólogo clínico que se aproxima al tema de una forma bastante racional, y a la vez, comprensiva.
A diferencia de otras reseñas, no podría decir que "ya me produjo resultados", pues lo leí completo en 4 días, y no he tenido oportunidad de "poner en práctica" lo que dice, pero mientras escribo esta reseña, me siento feliz y motivado.
Muy recomendado.
Llevaba años queriendo leer esta obra. En general me ha gustado, y me da lástima no tener mucho que decir al respecto, más que impresiones muy vagas de elementos que me han resonado:
Me parece bella la idea de que la obra toma lugar en su mayor parte durante la noche, el hecho de que los personajes duermen y despiertan constantemente y que eso marca cambios importantes en sus motivaciones. Me encanta el aspecto fantástico que involucra a las hadas, una flor mágica, y esa convivencia "pagana" entre aquellas criaturas y la "normalidad". Me encanta el ligero aspecto meta-textual de la obra dentro de la obra. No esperaba que me fuera a hacer reír, a pesar de estar clasificada como una comedia (donde, yo leo eso más como una cuestión estructural que responde a las categorizaciones de hace unos siglos; no esperaba que igual tuviera un aspecto 'risible').
Cosas que me dejan pensando: No se lo recrimino porque es algo que era normal en ese momento (y más aún en la época ateniense), pero me llama la atención el fuerte componente patriarcal que presenta la historia. Me llama la atención, también, que el final llega algo apresurado, cuando yo esperaba que el conflicto entre el padre de Demetrio y los amantes iba a cobrar mayor protagonismo.
Finalmente, me gusta la cualidad de que se siente como un sueño, y que funciona como el eje central de la historia. Me evoca a "La vida es sueño", y me hace pensar en si habrá influido en aquella.
"Einstein's Dreams" puede sonar a una especie de biografía, o desde otra perspectiva: podría parecer portar un estilo más científico. En vez, lo que se encuentran aquí son una serie de cuentos/viñetas que reflejan diferentes aproximaciones a situaciones hipotéticas con respecto al tiempo. Lo que procede, es un libro que me recuerda mucho a "Ciudades invisibles", en el sentido que no solo construye mundos distintos cada dos o tres páginas, sino que además lo hace a manera de aforismos. Cada situación es fantástica, sí, pero refleja un aspecto de nuestra vida cotidiana en un registro más poético.
Recuerdo a un profesor de guionismo que sentenciaba que el mayor de los antagonistas humanos es el tiempo mismo. Es una fuerza imparable que determina cada aspecto de nuestra vivencia; si fuéramos eternos, no habría conflicto que nos hiciera despertar cada día. En los sueños de Einstein, cada alteración ligera a la manera en la que entendemos este fenómeno repercute de manera infinita en el vuelo de las aves, en la forma en la que los vecinos se saludan, y en la trayectoria que sigue una pelota antes de tocar el piso.
Arriesgaba tornarse repetitivo, pero afortunadamente no permanece más tiempo del necesario. Es un título breve, reflexivo, y altamente accesible. Me encanta su naturaleza, siendo que es el tipo de compendio de narrativas breves que algún día me gustaría ser capaz de conjurar.
Otras cosas a las que me recuerda: "The Twilight Zone" (serie), "About Endlessness" (película).
Tengo sentimientos encontrados con este libro. Por un lado, habiendo investigado un poco sobre su contexto, puedo apreciar cómo en su momento fue un título necesario para expandir el rango de temas explorados en la literatura de la mano de plumas femeninas. En ese sentido, es una ilustración muy interesante de la vivencia sexual de un personaje con muchos matices, traumas y fantasías. Sin embargo, no puedo pasar por alto que a nivel de trama y de tesis, es un libro que me resulta bastante problemático. No me gusta reducir las lecturas a esto, pero me cuesta trabajo entender cuál fue el punto de todo. ¿Lulú llega a un punto donde descubre cuáles son sus límites?
“Las edades de Lulú” nos plantea la historia de una protagonista que, a lo largo de su vida, regresa una y otra vez a los brazos de un hombre extremadamente manipulador, sexista y portador de todas las red flags posibles. El libro se regocija en describir sus acciones, y aunque en algunos puntos parecería que es crítico con ellos, Lulú siempre regresa a él como un faro de seguridad. Esto puede ser interesante de analizar, y creo que eso es lo que más rescato de la lectura, pero no deja de parecerme que es una historia que se alarga más de la cuenta para llegar más o menos al mismo lugar. Comparto en gran medida lo comentado en otras reseñas donde destacan la constante presencia de temas como el incesto y la negligencia familiar. No me parece malo per se representar esos temas en una lectura, pero siento que la autora estaba más enfocada en describirnos estas situaciones más que en comentar al respecto. ¿Esto es bueno? ¿Malo? Podría entender a gente a quien ello no le interesa, y prefiere disfrutar de lo que la experiencia les brinda, pero al menos a mí no me dice mucho.
También es de notar la manera tan despectiva en la que la autora se refiere a personas homosexuales así como a gente transgénero. Puedo entender el contexto y época de la que parte el libro, pero es que sumado a todo lo anterior, me cuesta trabajo pasarlo por alto. Siempre es difícil separar la voz del personaje de la del autor/autora. ¿Cuánto de esto es lo que está opinando “Lulú” como personaje? ¿Cuánto de esto es la cosmovisión de Almudena Grandes? ¿Cuánto de esto parte de un codeo y familiaridad que tiene ella con esas comunidades? ¿Se puede ser progresivo y aún así caer en estereotipos? Por todo ello, creo que no es un libro “innecesario” o “infumable”. Es más, creo que sí podría terminar recomendándolo más como una curiosidad, pero al menos a nivel narrativo, no lo disfruté mucho.
Esto también marca la primera vez que leo una novela erótica. Puede ser por mi falta de familiaridad con el género, pero hubo pocas escenas donde sentí que estaba bien llevado el tema. También puede ser por mi falta de interés en varios tramos de la novela. Hubo momentos donde creo que la descripción erótica agrega mucho a entender a los personajes, en especial al inicio, pero para cuando llega el final, solamente quería pasar de las páginas para que se terminara. Es una lectura que se sostiene mucho sobre el morbo, e intuyo que el disfrute que derives de ella dependerá en gran medida de tu curiosidad por los temas representados.
No sé, tampoco me quiero ver tan crítico, porque sinceramente siento que me hace falta digerirla más, y creo que podría complementar mi interpretación al leer y escuchar otras voces. No obstante, esta reseña representa mis emociones y pensamientos iniciales tras haber llegado al final.
En los últimos años, he (re)descubierto a Michael Ende como uno de los autores con los que más me identifico a nivel conceptual. A pesar de tener muchos libros y autores favoritos, usualmente me distancio de ellos en el sentido que los puedo ver como el fruto de personas con una serie de ideas muy ajenas a las mías, que, empero, logran permear en mi cabeza como una forma de descubrir partes de mí que no conocía. Por otro lado, los escritos de Ende representan unas de las pocas veces en las que me digo a mí mismo: “me hubiera encantado haber escrito esto”.
La manera en la que teje una historia tan universal, sincera, profunda, pero a la vez, tan sencilla, me parece envidiable. Ende habla desde la melancolía y nostalgia adulta, pero a través del filtro de la maravilla, y la esperanza de un niño. “Momo” es un libro que toma una premisa que me parece increíble, y la extiende a una novela que se presenta como una reflexión muy importante para la época en la que salió, y que, tristemente, sigue siendo vigente. Un grupo de trajeados llegan a una comunidad para ofrecerles la posibilidad de ahorrar tiempo. ¿Con qué objetivo? Pues para que tengan tiempo de hacer cosas importantes, obviamente. Momo nos lleva por un viaje fantástico que nos recuerda que la imaginación vale por sí misma. Nos lleva hasta los confines de la realidad, donde la naturaleza, el tiempo mismo, y la vida, conviven en armonía.
“Momo” es un llamado a saber disfrutar del ocio, las pausas, la poesía y la diversión, porque si no lo hacemos, ¿Nos podemos llamar humanos? Y tristemente el sistema que engloba nuestras interacciones sociales no nos permite hacer esto. El cuento de Ende trasciende todo ello y nos grita que deberíamos tomar otro curso. Ojalá pudiéramos. Ojalá las cosas funcionaran de otra manera, porque todo el tiempo que pasamos ahorrando, es tiempo irrecuperable. Todo el tiempo que nos ocupamos en producir un bienestar futuro, es tiempo que, irónicamente, se nos está yendo a un pozo sin fondo. Sin tan solo fuera tan fácil como detenernos y contemplar el cielo. Tal vez sí es tan fácil como eso, pero requerimos valentía y acción para tomar los pasos que nos puedan colocar en esa posición de manera equitativa. Lamentablemente, los trajeados siguen ganando la guerra, y nosotros les entregamos nuestros segundos de forma gratuita. Quizá leer este libro sea un peldaño que motive a más gente a frenar aunque sea un poco.
Llevaba con este pendiente desde hace muchos, muchos años. Cuando uno se mete en el mundo de la ciencia ficción, eventualmente escucha de lo fascinante que es esta obra, y más en el contexto de la deconstrucción identitaria que cada día cobra más fuerza a nuestro alrededor. Los ‘grandes' escritores del género tienden a ser Asimov, Clarke o incluso PKD, ¿pero en dónde quedan las mujeres?
Ursula K. Le Guin abre esta novela con un prólogo que me volvió loco—en un buen sentido. Reafirma que toda ficción es una metáfora, pero que si los escritores supiéramos precisamente qué se esconde detrás de esas metáforas, no sentiríamos la necesidad de inventarnos tantas cosas para comunicar esos puntos. Esa cosmovisión moldeó la manera en la que me acerqué a leer este libro, y aún después de terminarlo, no estoy seguro de si lo acabo de entender. No obstante, me encuentro en una posición donde vislumbro una serie de temas que me han resonado bastante, y que seguiré pensando a lo largo de mucho tiempo. Otra perspectiva que me ayudó, vino en el prólogo escrito por otro autor, donde invita a acercarse a este libro como una exploración donde no vas a saber hilar mucho de lo que sucede. Varios detalles no hacen sentido al inicio, y quizá, nunca lo harán. Y es que de eso se trata el conocer a otros grupos de personas, y vaya, a otros seres humanos en general. Admito que no acabé de entender múltiples eventos que suceden a lo largo de la trama, más que nada porque me perdí entre tantos términos y conceptos que inventa Ursula para “The Left Hand of Darkness”, aunque siento que, en efecto, ese era un poco el punto.
Genly Ai llega al planeta de Winter buscando conectar a esta civilización con el resto de los Ekumen, y lo que prosigue, es una indagación de mucha profundidad en una forma de vida que dista bastante de lo que nos parece normal a los humanos. Son seres que son “ambisexuales”, y esta faceta no se queda solo en una característica superficial, sino que permea en todo aspecto del relato. Winter es un planeta donde el concepto de guerra no existe porque, Ursula argumenta, gran parte de los conflictos derivan de la necesidad de reafirmar poder y control por culpa de las urgencias sexuales. El individuo ambisexual se siente, en su mayor parte, completo, pero a la vez, la dualidad está siempre presente. El título de la obra deriva de una equiparación al yin y el yang. Una persona puede contener dualidad (o multitudes, como Bob Dylan), pero eso mismo ya establece la condición para una diferencia perpetua. Se nos es narrado el conflicto entre dos pueblos con ideologías diferentes. Nunca llegan a la guerra, pero sus políticas empiezan a volverse más agresivas cuando llega un ser de otro planeta. ¿Qué significa esto para una civilización tan diferente que no tiene tantos avances tecnológicos? Y es entonces cuando entendí que “The Left Hand of Darkness” no era solo una metáfora, sino que presenta varias metáforas anidadas. Sí, es un libro sobre las diferencias de género, pero en general habla de la manera en la que las diferencias nos motivan a actuar a un nivel político, social, y hasta interpersonal. ¿Seremos capaces, jamás, de entender al otro? Parece abismal la diferencia que se nos presenta en el simple hecho de que la otra persona tiene un cuerpo que nunca experimentaremos. Y aún así, somos capaces de establecer vínculos. Aún así, existe el amor, la comprensión, la empatía y la conexión, aunque tristemente en 2026, parece que están en peligro de extinción.
Una de las cosas que más me llevo, es la manera en la que relata el aislamiento y la soledad. Genly Ai está muy lejos de casa, en un planeta alienígena donde parece que nadie le comprende, y aún así, encuentra una conexión. La diferencia es la que lo termina uniendo con Estraven, un personaje que es igual de complejo y fascinante. Estraven se presenta al inicio como alguien calculador, y quizá, cínico, pero lentamente se revela como el personaje que más esperanza tiene. Es la persona que más arriesga y que más se atreve a soñar. En ese aspecto, “The Left Hand of Darkness” también trata sobre el misticismo, el valor de la ciencia, y la fe que cargamos todos los días al pensar en un mundo mejor. Todo el tiempo nos recuerda de lo pequeños que somos en un mundo lleno de relaciones tan complejas, pero igual, de lo grande que puede ser el compartir comida con alguien que nos es distinto. Sí, “The Left Hand of Darkness” es una novela interesante por la manera en la que aborda el género, pero después de terminarlo, creo firmemente que eso es venderlo muy corto, ya que va de mucho más que eso.
La única queja que tengo con respecto al tema del género, y que lo comenta el epílogo en mi versión, es la decisión de referirse a los habitantes de Winter como “he/him”, algo que siempre me impidió imaginarlos de otra forma que no fuera como entes masculinos. Sin embargo, esto, a su vez, es un gran punto de partida para pensar en cómo a Le Guin le costaba trabajo imaginar otra posibilidad de nomenclatura por culpa del mundo patriarcal que hemos heredado. A Genly Ai también le cuesta imaginar otros pronombres, y en muchas ocasiones durante el libro, se presenta como alguien misógino. Todos los hombres, por más deconstruidos que nos queramos asumir, siempre tendremos restos de estos pensamientos que nos han alejado de las otras expresiones sexuales de nuestra especie. Los habitantes de Winter, aunque se presenten como pacíficos, son incapaces de aceptar una especie que siempre está en “kemmer”. Tal vez la intolerancia es una condición de la existencia misma, pero siempre podemos encontrar la manera de trascenderla y encontrar al otro en su individualidad.
Sinceramente, me tardé mucho en acabarlo porque hay momentos que sentí muy lentos, pero agradezco haberme quedado hasta el final, porque es un océano de significados y conceptos. Ursula K. Le Guin no escribe de una manera que me parezca tan interesante, pero es su pensamiento el que me ha atraído a querer indagar más en su trabajo. Podría seguir hablando de todo lo que me ha suscitado, pero como siempre, creo que es mejor leerlo uno mismo.
Me parece una lástima haberlo leído hasta ahora. Creo que de haberlo catado cuando me empecé a interesar en la lectura, hubiera conectado más conmigo. No me parece malo, pero la forma en la que aborda sus temas sobre la inocencia, la infancia y la maravilla que tenemos con el mundo de los adultos, no me aporta mucho. Reconozco la forma tan auténtica en la que describe la percepción que tenemos de niños del mundo que nos rodea: esa forma tan vaga en la que nos parece que operan los hilos que mueven a los que han crecido. Aún así, los elementos fantásticos se me figuran algo forzados y hasta estereotipados. Debo decir que “Coraline” (al menos la película) tampoco me gustó, por lo que le veo poca esperanza a conectar con algo del autor, y eso sin mencionar las controversias que le rodean en la actualidad, algo que me hizo darle una lectura muy distinta a todo el tema de Ursula y el padre.
Me parece muy bonita la metáfora del mar. El prólogo y epílogo creo que encapsulan a la perfección un sentimiento de nostalgia y búsqueda de auto-ficción a la que creo que llegamos muchas personas. No obstante, es el relato en sí el que se me ha quedado bastante corto. Lo estuve leyendo en los últimos días a propósito de discutirlo en un club de lectura, así que yo creo que será una tarde interesante.
“A Field Guide to Getting Lost” me cautivó desde que leí el título. Durante mucho tiempo he explorado el tema de la deambulación y la falta de dirección en los trabajos que realizo, y me sentí muy identificado con lo que este libro retrata. Tiene pasajes increíblemente bellos que logran aterrizar pensamientos que he tenido desde hace varios años en secuencias de palabras que no podrían ser más perfectas. Tiene algunas partes que no resonaron tanto, o bien, donde sentí que me estaba perdiendo y no les supe hallar mucho significado. Luego tiene otros tramos donde no podía dejar de leer. Creo que con otros libros me hubiera sentido mal por esto, pero dada la temática del ensayo, me parece muy ad-hoc.
Una parte de mí se siente culpable por no haberlo leído más rápido, y que hasta cierto grado, tardarme tanto con él hizo que su efecto disminuyera en mi cabeza. Sin embargo, creo que a Solnit le gustaría la idea de haberlo tenido acompañando mi vida durante varios meses. Al igual que ella, siento una frustración muy grande con la idea de dejar atrás las cosas y con la sensación de que las memorias y los registros desaparecen a menos que lo recordemos activamente; por otro lado, también concuerdo con la magia de saber olvidar y de dejar que la vida sea un cauce de vivencias que desemboquen en los lugares menos esperados. Siento que no estoy en el lugar emocional donde más me pudo haber afectado; aún así, se quedará en mi cabeza por mucho tiempo. Tengo la intuición de que si lo vuelvo a leer dentro de muchos años, se puede convertir en uno de mis libros favoritos. Aún tengo la desesperación de los veintes; quizá al llegar a una edad más contemplativa, me podré perder más profundamente en las palabras que teje.
Muy recomendado, y leyendo el título de sus otros ensayos, estoy seguro que terminaré regresando varias veces a sus pensamientos.
“Klara and the Sun” levanta muchas más preguntas que las que le interesa contestar. Sinceramente, me terminó decepcionando. El primer tercio me preparó para una novela que pensé que iría por otros lugares, y aunque me gusta mucho la prosa y creo que los personajes son muy interesantes, no los lleva por situaciones que refuercen el tema que todo el libro repite constantemente: la soledad. Me parece genial la perspectiva que nos da, con una protagonista cuyos comentarios sobre la vida, desde su falta de conocimiento sobre la humanidad, nos lleva a reevaluar muchas situaciones y comportamientos que nos parecen cotidianos. En general, tiene momentos interesantes, y escenas bien armadas, pero como un todo, creo que se queda un poco más abajo de lo que pudo haber alcanzado, o bien, lo que a mí me hubiera gustado que fuera. Sigo dispuesto a leer alguna otra novela del autor, pero no sé si recomendaría este libro abiertamente.
Una novela muy interesante sobre la forma en la que somos aislados y llevados al extremo por falta de comprensión y compasión. Me parece increíble que este libro exista como testimonio del punto de vista femenino que cuestiona el matrimonio, la importancia de la virginidad y situaciones sociales que eran, y están, más normalizadas de lo que tal vez deberían.
Me gustó bastante, aunque quizá se me hizo algo pesado rumbo al final, pero lo recomiendo.
Sumamente interesante. Llevaba escuchando sobre este libro (sobre el concepto en general) desde hace varios años, cuando estuve en un taller de literatura. Coincido con algunas reseñas en que el autor peca de mantener muy difusa la definición del “no lugar”, y en momentos sentí que se contradecía en algunas cosas, pero definitivamente me parece un texto altamente evocador de una realidad que cada día permea más. Mucho de lo que escribiría aquí solo serían reafirmaciones de sus postulados, así que aportaré un pequeño grano de arena con la idea de que el internet es otro gran no-lugar que ha aparecido en esta sobremodernidad, y en términos de cómo funciona como un espacio libre de fronteras, pero que a la vez cada día se está volviendo más y más segmentado por nacionalidades.
El final amarra de manera perfecta este libro. Sin entrar en spoilers, me encanta todas las capas que tiene. Es una matroshka de historias que se entretejen para hablar sobre la obsesión, la creación y el efecto Bartleby, quien es referenciado abiertamente en algún momento de la novela. Hubo aspectos que no me gustaron —específicamente cuando aparece por primera vez el personaje de Alma—, pero para cuando llega el final, me terminó de amarrar en su truco. Muy recomendado, aunque me gusta más “The New York Trilogy”.
Sumamente interesante. Las escenas son extremadamente sorprendentes, y me encanta cómo, para ser una historia sobre la alienación, estar confundido y ser un extraño en otro lugar, precisamente prescinde del diálogo, dejando que las imágenes hablen y sea una cuestión mucho más interpretativa. Definitivamente lo usaré como referencia para algún proyecto. Me encanta la imaginación que desborda en sus diseños.
No recomendaría este libro a muchas personas. Si no estás interesado en la cultura del videojuego, su historia, o vaya, en la historia particular de id Software y cómo crearon Doom (y Quake y Wolfenstein, ya que estamos), creo que coincido en por qué a mucha gente les echa para atrás este libro. El autor es todo un tema, tomándose muchas libertades en cómo narra los hechos, dejando algún que otro comentario desagradable (aunque en retrospectiva captura muy bien cómo era la cultura gamer (y cómo, lamentablemente, aún lo es en muchos sentidos) en aquél momento) y tratando de realzar las figuras de Carmack y Romero a, literalmente, compararlas con Lennon y McCartney.
La historia de id Software, en resumen, es la historia de cómo un fascista mata-gatos y un niñote vendehúmos se aliaron para, no empujar sus fortalezas, sino minimizar ligeramente sus debilidades, para crear, sí, uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. Algo sabía ya de todo este tema, pero el detalle al que entra el libro me ha parecido sumamente interesante, y salgo de él con muchos aprendizajes. No es oro todo lo que brilla, y aunque a Doom se le debe muchísimo, es lamentable todo lo que pasó detrás de bambalinas para que pudiera cocerse, sin mencionar todo lo que generó después.
Me gustaría recalcar, para el lector que no está muy versado en videojuegos, que la historia de id Software, aunque lamentablemente se ha repetido en muchos otros lugares, y aún en tiempos modernos, no es la historia completa del medio. Afortunadamente hay culturas laborales más positivas y personas más íntegras trabajando en videojuegos. Pero aún con todo, este libro se presenta como una cápsula del tiempo que detalla uno de sus pasajes más icónicos. Es la historia de cómo un grupo de adolescentes atraparon el rayo en la botella y luego, por su falta de inteligencia emocional, fueron incapaces de replicarlo. ¿Pero realmente hacía falta? Lo único que sé es que Doom es videojuego trascendental, y aún si sus creadores no son las mejores personas, hay casos donde dibujo la línea y me quedo con un artefacto cultural que ha trascendido su origen.
Muy bien aterrizado y desplegado. Una gran forma de acercarse al pensamiento complejo y rizomático, no solo visualmente, sino a través de imágenes que explican de una manera muy interesante. En algunos puntos arriesga caer en la pretensión, pero sabe muy bien de lo que está hablando y cumple con una de las más grandes labores de la comunicación: masticarlo lo suficiente para que lo dejes entrar, pero invitando a la reflexión y expansión del conocimiento.
Un libro sumamente interesante sobre la manera en la que operamos los seres humanos en los entornos sociales. A veces se hace algo pesado, pero vale mucho la pena. Está algo desactualizado ya en cuestiones algo racistas (aunque ilustran bien cómo pasaban las cosas en esa época) así como en observaciones sexistas (aunque, igual, reflejan los modus operandi de aquella década).
Siendo The Cure una de mis bandas favoritas, tenía pendiente esta lectura desde hace mucho tiempo. No me había animado por algunos comentarios, pero ha valido la pena. Creo que la mayor parte de los fans del grupo estamos más que familiarizados y hasta idolatramos al vocalista Robert Smith. Sin embargo, este libro es de la perspectiva de Lol Tolhurst, uno de los miembros fundadores. Batería y tecladista hasta ser expulsado, este libro narra toda la primera etapa de la banda desde una perspectiva muy humana, graciosa, tierna y triste. La verdad no esperaba estar tan involucrado en la lectura, y lo acabé muy rápido. La vida de Tolhurst es una muy triste, pero también muy inspiradora; sobre cómo podemos volver a empezar, y lo importante que son nuestros vínculos con las personas que queremos. Larga vida a The Cure, una banda que me ha acompañado en tantas etapas y emociones.
“Room to Dream” es mitad biografía, mitad autobiografía de David Keith Lynch. Siendo mi director de cine favorito, así como una de las más grandes influencias en mi vida, tenía este libro pendiente desde hace un tiempo. Como dice en la introducción, así como al final, es imposible capturar toda la consciencia de una persona en tan solo 700 páginas. Si fuera por mí, leería tres veces lo que tiene este volumen, y es que me quedo con ganas de saber más y más sobre una vida que me parece tan interesante, así como que me presenta con varias preguntas sobre mí.
El tramo que más disfruté fue el del comienzo, siendo que es cuando más se vuelca en tocar temas personales sobre la vida de Lynch. Hay mucho ahí que me pareció gracioso, interesante y reflexivo. Creo que lo que más extraigo de todo esto, es que nunca me había percatado de cuánto de las relaciones amorosas conflictivas de su vida fueron esenciales para el desarrollo de su obra. Si bien todo está presentado como que Lynch emanaba mucho amor, lo cierto es que incluso él admite no estar tan presente en su vida familiar. Saltando de relación en relación y obsesionándose con su trabajo, todo es una mezcla que encaja perfectamente en la imagen típica de un artista.
Sin embargo, también es cierto que este libro desafía toda concepción que se pueda tener de que el “autor”/artista debe ser alguien de mal genio. Aunque Lynch es completamente partidario del modelo autoral en el cine, aclamando que el director siempre debe tener la última palabra, me parece sumamente inspirador cómo todos los que han colaborado con él lo quieren tanto y siempre hablan de cómo los inspiró a ser mejores personas. Lynch era una persona altamente espiritual, algo que he empezado a incorporar en mi vida últimamente. Si algo podemos aprender de él, fuera de la grandeza de sus producciones, es que si actuamos desde el amor, todo lo demás es solamente un pie de página.
Gracias por tanto, David. Sigo llorando cuando empiezo a ver videos donde hablas. Te admiro tanto, y ojalá un día pueda acercarme aunque sea un poco a tener esa vibra tan bonita que dejaste atrás.