

Fervor de Buenos Aires
Si bien Jorge Luis Borges ha sido, por años, mi escritor favorito, siempre me había intimidado su poesía. Con los pocos acercamientos que había intentado, terminaba por alienarme, sintiéndola muy fría y técnica. Recientemente, por culpa de una corazonada, decidí darle otra oportunidad, en orden cronológico, a su obra, y al menos este primer volumen se ha posicionado como el mejor libro de poesía que he leído a la fecha.
En muy pocas páginas, Borges dibuja una serie de sensaciones que evocan con tanta elegancia, precisión, y belleza, la imagen de una Argentina en la cual, a sus 24 años, le hace sentir nostálgico, melancólico, y reflexivo. Descripciones de patios, calles y plazas; odas al ocaso, a la naturaleza difusa de los colores y los espejos; sentencias sobre la fragilidad del amor. Todo lo anterior son apenas vagos intentos de encapsular la intensidad de estos poemas, que aunque aún no alcanzan la complejidad de Borges en su madurez, son un adelanto de sus obsesiones, preocupaciones, y curiosas observaciones sobre el mundo y las almas que lo habitan, con el añadido que lo describe todo desde la intensidad de la juventud.
Si bien Jorge Luis Borges ha sido, por años, mi escritor favorito, siempre me había intimidado su poesía. Con los pocos acercamientos que había intentado, terminaba por alienarme, sintiéndola muy fría y técnica. Recientemente, por culpa de una corazonada, decidí darle otra oportunidad, en orden cronológico, a su obra, y al menos este primer volumen se ha posicionado como el mejor libro de poesía que he leído a la fecha.
En muy pocas páginas, Borges dibuja una serie de sensaciones que evocan con tanta elegancia, precisión, y belleza, la imagen de una Argentina en la cual, a sus 24 años, le hace sentir nostálgico, melancólico, y reflexivo. Descripciones de patios, calles y plazas; odas al ocaso, a la naturaleza difusa de los colores y los espejos; sentencias sobre la fragilidad del amor. Todo lo anterior son apenas vagos intentos de encapsular la intensidad de estos poemas, que aunque aún no alcanzan la complejidad de Borges en su madurez, son un adelanto de sus obsesiones, preocupaciones, y curiosas observaciones sobre el mundo y las almas que lo habitan, con el añadido que lo describe todo desde la intensidad de la juventud.