“The Gods Themselves”, de Isaac Asimov, es, como siempre me pasa con él, una lectura sumamente interesante. Es apasionante regresar a Asimov después de haber leído varios de sus libros de historia. Se nota tan claramente cómo usaba tanto su conocimiento científico como de la trayectoria de la humanidad para construir especulaciones verosímiles. En ese sentido, me encanta el “world-building” que hace en la novela. De hecho, diría que es su mayor acierto. La trama es igual, muy interesante. Finalmente, compré este libro porque me llamó mucho la atención su premisa. Sin embargo, creo que en el camino, me terminó perdiendo un poco. Más porque creo que el libro se preocupa más por construir su mundo que por comunicar su punto de una forma que yo esperaba. Eso no quita que el libro se mete en temas súper interesantes: sobre la negligencia humana y cómo eso puede perjudicar a civilizaciones enteras; sobre el egoísmo y cómo las diferencias nos pueden dividir tan fácilmente. Igual siempre es apasionante leer a un científico criticar a la propia ciencia como fundamento de todas las cosas. Asimov era tan crítico de la ciencia, que siempre recurre a personajes que van “más allá de ella”, como una forma de acertar que hay cosas inexplicables que no dependen de los datos duros, sino de un poco de humanidad.

No sé si lo recomendaría, pero lo disfruté. Todo el segundo segmento daría para otra novela.

Una figura muy interesante de leer a través de su poesía. Fragmentos sin nombres que revelan añoranzas por los breves momentos de la vida. Hay mucha soledad aquí; un pie en la tumba, y la otra en el mar. Hay una desesperación por la conexión con la vida, con una sombra que es incapaz de escapar de la melancolía. Sueños de lo eterno y lo inmortal; Emily, lo has logrado.

Tuve la gran fortuna de ver esta obra representada por un elenco donde a Hale lo interpretaba uno de mis mejores amigos. También tuve la gran fortuna de conocer antes a Arthur Miller por su icónica “Death of a Salesman”, que a la fecha sigue siendo una de mis historias favoritas que he leído. Con el caso de “Las brujas de Salem” (o “The Crucible”), si bien había escuchado mucho de esta historia a lo largo de los años, no tenía ni idea de lo que pasaba en ella. Honestamente, no conecta tanto conmigo como me gustaría, pero tiene elementos interesantes. Esta es una narrativa sobre la histeria colectiva, sobre las mentiras, la fe, y la persecución de los inocentes con la pretensión de la buena moral. Arthur Miller no desaprovecha para explícitamente mencionar que escribió esta obra como alegoría de la persecución de los comunistas en EUA, y aún así funciona también en su propósito original: hablar de cómo la religión termina siendo un arma de doble filo. Para John Proctor, es una oportunidad de redención de su carácter al final de la historia, mientras que para el gobierno de la Nueva Inglaterra, así como para la comunidad de Salem, es una manera de imponer control y ventilar sus frustraciones. Me gusta la nota final como un recordatorio de que la religión practicada en el corazón es mucho más honesta que la religión organizada que se tergiversa hasta convertirse en una teocracia.

Es una obra con temas muy interesantes, y saber el contexto es lo que ayuda a valorarla mejor. Pero la historia en sí se me queda algo corta, o tal vez no es tanto de mi agrado y ya está. Me parece que Abigail desaparece muy pronto al final y no se le da más énfasis como me gustaría, pero aún con todo, me alegra haberla leído (y visto) después de tanto tiempo.

La primera vez que me acerqué a Milan Kundera fue hace varios años ya con su clásico “La insoportable levedad del ser”, el cual se volvió uno de mis libros favoritos de todos los tiempos. Ahora me ha tocado leer “La broma” para una materia en la maestria, y terminé disfrutándolo mucho. Ya en su primer novela se advierten muchos temas que aparentemente se harían recurrentes en el resto de su obra. La trama nos sitúa en la cabeza de Ludvik, un hombre que después de hacer una broma aparentemente inocente, su vida cambia completamente, llevándolo a muchas situaciones que le hacen perder la ilusión con la vida y el amor. En lo mientras igual leemos la perspectiva de múltiples otros personajes, que nos amplían el panorama que tiene como fondo a una República Checa dominada por el comunismo, y en donde las tradiciones están desfasándose a favor de una modernidad cada vez más arrolladora donde no hay cabida para el espíritu o la honestidad, o al menos, eso es lo que creen Ludvik y compañía. 

El libro tiene un tono muy nostálgico, derrotista y a la vez satírico, que nos dejan ver a través de una cortina hacia una realidad donde hay muchos cambios sociales. Ludvik es incapaz de encontrar sinceridad entre sus afines, y los demás personajes sufren a partes iguales por temas del corazón así como de la familia. El protagonista toma múltiples acciones cuestionables a lo largo del relato, pero creo que se presentan de una manera en la que se nos lleva a entender que todo ha sido por culpa de una circunstancia en la que él ni siquiera ha terminado de descifrar su propia identidad y serie de valores. Definitivamente, es un estudio de personajes muy interesante.

Muy recomendado, aunque no me apasiona tanto como la novela que escribiría Kundera años más tarde.

Este no es el tipo de lecturas que suelo buscar o leer. Me lo regaló una persona muy especial y cercana a mí hace unos cuantos meses, y por eso, decidí darle una oportunidad. La verdad es que igual coincide que he pasado por momentos difíciles últimamente y mi estado de ánimo ha estado muy fluctuante, por lo que honestamente, este libro resonó mucho conmigo. Hay varias cosas con las que no concuerdo, pero hay otras que me dejaron reflexionando mucho. Creo que vale la pena abrirse a ideas positivas para revalorar el camino que estamos tomando y los lugares a donde queremos llegar.

Tiene un concepto interesante, y el arte es bonito, pero me pareció algo sencillo en su ejecución y no me dice nada nuevo del personaje que no se haya explorado ya.

“No, no quiero llegar a ser un gran escritor, quiero llegar a ser Todo. Sueño sin cesar con un creador que, a través de su arte, llegue a influir de verdad en la vida de las personas, de todas las personas, y después en la vida del universo, hasta las estrellas más lejanas, hasta el final del espacio y del tiempo. Y que a continuación sustituya al universo, que se convierta él mismo en el Mundo. Solo así creo que podría un hombre, un artista, cumplir su misión”.



“Nostalgia” de Mircea Cărtărescu, llegó a mis manos después de haber leído una edición aparte de “El ruletista”. Su contenido me pareció tan intrigante, así como la descripción del libro de donde salió, que acudí a él buscando encontrar más del mismo tono. Mi sorpresa es que “Nostalgia” es un libro muy interesante, con ideas muy profundas, que no sé si me termina de llegar como me gustaría, pero que definitivamente es una obra que se quedará conmigo durante mucho tiempo. En el prólogo a esta edición, menciona que el autor considera el libro una novela, antes que una compilación de cuentos, y puedo entender perfectamente por qué.

El libro contiene ideas sobre los sueños, el poder de la ficción, y cómo puede englobar a la humanidad (hasta que literalmente lo hace, en el epílogo). Como una red que entreteje el resto, se encuentra el tema de la nostalgia, y encontramos largas y minuciosas descripciones de pasajes de la vida que van dando un pulso a las memorias que rescata de una Rumania socialista. Alguna reseña mencionaba que le parece que el corte final es algo autoindulgente, y es aquí donde desafortunadamente coincido, y digo desafortunadamente, porque creo que la prosa del autor es mágica y bella. Sin embargo, hubo largos tramos (especialmente en “REM”) donde me llegaba a desesperar la sensación de que la lectura era altamente pesada y a veces, no se percibía un destino claro. En ese aspecto, los ‘cuentos', o capítulos, que abren y cierran el libro, son los que más responden a una estructura clásica de cuento, con una premisa fácilmente identificable, y que van construyendo una tensión que se cierra en las últimas líneas de ambas historias. Las narrativas que están al centro, “El mendébil”, “Los gemelos” y el famoso “REM”, tienen un tono muy distinto, explorando pasajes de memorias que construyen hacia un giro o aspecto fantástico, que luego da sentido al resto de la construcción que tiene un tono bastante cotidiano.

Vaya, no me desagrada. Quizá es que, como suele pasar, equiparan a un escritor a Borges o Cortázar, mis expectativas son de cierta índole que no se termina por cumplir. En ese aspecto, me parece muy aventurado y promiscuo calificar a Cărtărescu de un ‘nuevo' Borges o Cortázar. Su estilo es muy distinto, y si bien algunas premisas recuerdan a ellos, tiene un enfoque de otra naturaleza. Mientras que Borges se obsesiona por los altos conceptos, Cărtărescu los usa más como una excusa para hablar de un pasado que ya no existe. Tal vez sea al revés. Como sea, no diría que esperen que sea similar. Incluso “REM”, que bebe mucho de la idea del Aleph de Borges, tiene un tono muy distinto, que quiere usar este alto concepto para explorar ideas sobre la niñez, el pasado, la historia, entre otras cosas. Al final del día, será cuestión de gustos.

Me gustaría poder calificar más altamente este libro, pero he de admitir que hubo tramos enteros donde me perdía. Honestamente creo que podría ser unas 100 páginas más corto, y me hubiera captado mucho más. Aunque de haberlo sido, ya sería un libro completamente diferente. Repito, aún con todo, me parece una lectura fascinante, y no descarto intentar leer otra cosa del escritor. También soy de la opinión que parece ser material de un futuro ganador del Nobel, así que ya veremos en 10 ó 20 años si sucede. En lo mientras, vayan a formar memorias y a seguir soñando, hasta que nos hagamos uno con el universo mismo.

Un libro fantástico que indaga en la historia de la consolidación de la idea del videojuego independiente, sus connotaciones culturales, en el mercado, y en la identidad de las personas que los buscan desarrollar. Definitivamente me resuena mucho, siendo que me identifico ante todo como un creador independiente. De lo más interesante que me pareció que plantea, es la noción de que el videojuego independiente es inherentemente nostálgico, tanto por un pasado del videojuego, así como por pasados inexistentes (aplicando técnicas visuales de otros medios, por ejemplo).

Solo me quedo con dos inquietudes: la primera es la curiosidad de cómo sería el análisis de Juul de lo que hemos vivido en los últimos 5 años, donde la pandemia definitivamente planteó un cambio fuerte en ciertas cuestiones de videojuegos independientes. La segunda es que todo este ejercicio lo hace desde una posición Estadounidense / Europea, donde los videojuegos tienen acceso a otras posibilidades y facilitaciones, y donde es más fácil hablar de una comunidad de videojuegos experimentales. Acá en región 4 es un contexto muy distinto.

Sumamente recomendado.
Definitivamente se lo pondré a mis alumnos.

“Tomorrow, and Tomorrow, and Tomorrow” es un libro muy interesante. Llevaba un tiempo queriendo leerlo, ya que me impresiona mucho el que una novela sobre diseñadores de videojuegos se haya vuelto un best-seller. Siendo un diseñador de videojuegos, amante de la historia de los videojuegos, jugador ávido desde pequeño y profesor de la materia, parecería que este libro fue escrito para mí. Y durante las primeras hojas, lo parece.

Esta novela básicamente es una historia sobre escritores y la bohemia, pero trasladado al contexto de desarrolladores de videojuegos. Es un libro con referencias tanto a cultura pop, como a temas muy concretos y de nicho. El resultado es un tanto irregular. Al inicio me estaba emocionando ver cómo le daban un tratamiento tan literario a ese segmento de los años 90 del medio, pero entre más seguía, dejaba de ser verosímil, muy idealista, y llegado a cierto punto, sobreextendido y, como dirían los anglosajones, “cheesy”.

La novela gira alrededor de 3 personajes principales, su relación de trabajo, así como interpersonal, y cómo juntos se volvieron exitosos y luego fueron teniendo problemas. El núcleo emocional funciona, y la verdad es que logra mantener tu atención durante toda la novela. Mi problema puede ser, quizá, con que, conociendo tan bien el panorama de videojuegos, hay veces donde mi visión de los mismos puede chocar mucho con la idealización que se hace aquí de tantas cosas. Igualmente veo el medio como uno de expresión artística, y si no fuera así, no me dedicaría a hacer videojuegos. Pero que en los años 90, Dov diga “This is the new Kojima” (o algo por el estilo), como si se tratase de un libro, es, simplemente, inverosímil para la época.

El penúltimo capítulo, por ejemplo, me pareció demasiado forzado. Entiendo su intención, pero en un momento se me hizo muy ridícula la forma en la que está narrado. Poniendo un mejor ejemplo, el capítulo donde se narra el punto de vista subjetivo de un personaje en coma, me parece de lo mejor que ofrece este libro.

Al final del día, fuera de si puede haber fechas o datos erróneos, quizá mi mayor inconveniente, es que si no fuera porque trata de desarrolladores de videojuegos, no me parece una narrativa que destaque por algo en particular. Es una rom-com para pasar el rato y poco más. Lo que no logro entender es cómo este libro lo han posicionado como uno de los mejores de lo que llevamos del siglo 21. Yo quisiera creer que no es el caso, porque si bien no me parece malo, solo me parece muy promedio en tantas cosas.

¿Pero lo recomiendo? Al final del día, sí. Y quitando mis puntos negativos, me parece genial que exista el libro. Más bien, tal vez la audiencia real sean personas que no han tenido mucho contacto con videojuegos, y para quienes la idea de videojuegos autorales esté completamente fuera de su radar. Tal vez este libro es la semilla que muchos necesitan para revisar una historia llena ya de obras y creadores tan imaginativos como Sam y Sadie (y Marx).

Muy interesante historia. Desconocía al autor, pero después de esta introducción, me quedé con mucha intriga de seguir leyendo su obra.

Un libro muy interesante que indaga en la cuestión de cómo construimos nuestra identidad en el panorama sociopolítico que nos atañe en la década de los 2020. La autora extrae de muchos autores para formar una visión que critica tanto a la extrema derecha, como la izquierda radical, en un laberinto de políticas sociales que parece estar tan mezclado que no hay escapatoria de ser parte de una tradición histórica que nos encarcela en racismos, antirracismos, racialismos, discriminatorismos, anti-discriminatorismos y un sin fin de etiquetas más. Cuestiona muy aptamente el origen de muchas de las formas en las que se han intentado construir posturas anticoloniales, argumentando que en el fondo, siguen respondiendo a construcciones ideológicas plenamente coloniales. A veces falla (a mi parecer) en establecer ejemplos concretos de ciertas ideas que relata, pero la verdad es que es un libro muy evocador y que te deja pensando mucho.

Nada es blanco y negro en este mundo, a pesar de que muchos de los movimientos y políticos actuales traten de hacerlo parecer de ese modo. Uno puede partir de posturas de muchos lados, que tienen un mar rizomático de visiones por detrás. No es tan sencillo como plantearlo como izquierda y derecha, pues hay ideas que trascienden más allá de este espectro falsificado que, finalmente, surge de una visión europea contemporánea. Este ensayo no posee todas las respuestas, claramente, pero como punto de partida para cuestionar cómo nos acercamos al “yo” desde el género, “etnia” y cultura en la época actual, tiene pasajes muy recomendados.

Una historia muy interesante de Batman. Durante años había escuchado del cómic, y me interesó leerlo viendo que, aparentemente, la siguiente película tomaría mucha inspiración de aquí. Me parece genial la manera en la que va hilando la participación de varios de los villanos y aliados del caballero oscuro, para hacer un recorrido a través de lo que significan sus relaciones personales en el contexto de sus aventuras, y las razones por las cuales oscila entre la confianza y desconfianza constantes en su vida. También, viniendo de jugar Batman: Arkham Knight, no puedo evitar pensar que aquí tenían la plantilla para una historia mucho más intrigante que igual pudo haber involucrado a Jason Todd, que lo que terminó apareciendo en el videojuego.

En fin, recomiendo leerlo. Muy agradable, aún si no es tampoco la gran obra literaria.

Una lectura muy interesante. Claramente está ya muy desactualizado en muchas cuestiones. Publicado en 1956 con algunas revisiones en los años 70 y 80, dejan pasajes enteros que rayan, tristemente, en lo utópico, especialmente a la hora de describir una forma de capitalismo que en la actualidad se ha revertido a una explotación insidiosa de nuestra forma de vida.

Me sirvió bastante para repasar muchos conceptos, y me dio muchos puntos de partida para explorar ciertas ideas que captaron mi atención. Lo más triste, es leer el tramo anexado en 1980 donde habla de los problemas que confronta la humanidad hacia futuro, y saber que 45 años después, las cosas no han cambiado, y en vez, han empeorado significativamente. Como propiamente describe el autor, si hemos ignorado todas las advertencias que bien conocíamos hace más de medio siglo, es porque la humanidad ha entrado en una etapa de fatalismo suicida.

Me atrapó más que Uzumaki. Es una historia casi sinsentido, pero me gusta mucho el final y el giro que propone.

Ida Vitale es una autora de la que siempre quise leer más desde que me presentaron su obra en un taller de poesía. Los poemas recolectado aquí varían desde miradas muy profundas a los temas más vitales de la humanidad (la vida, el tiempo y la muerte), hasta contemplaciones de los momentos más fugaces y cotidianos de los días que tan rápido nos pasan.

Admito que muchos de ellos me costaron mucho trabajo, o bien, no hicieron clic conmigo en este momento. Sin embargo, hubo varios con los que me quedo, que me hablaron de manera más personal. Sin duda alguna, vale la pena regresar a releer varios.

Uno de los mejores cómics que me ha tocado leer. La representación de los personajes es muy verosímil, y a la vez, muy evocadora. En un mundo donde los símbolos han envejecido, y hace falta mirar hacia el futuro, ¿quiénes serán los estandartes del mismo? “Kingdom Come” levanta muchas preguntas sobre la humanidad, la naturaleza del poder, y la esperanza que pueden llegar a permear las figuras que denominamos “héroes”. Termina siendo una narrativa muy metatextual, que lidia también con la manera en la que éstos héroes se han mantenido (o han fallado en ser) vigentes, a pesar de venir de ideales de hace más de un siglo.

Realmente muy recomendado.

William Carlos Williams fue un pintor cuyo lienzo eran las palabras. Muy bello e introspectivo. Hay varios que no me dicen mucho, pero los que sí, me parecen hermosos sin la necesidad de ser muy largos o complejos.

Uno de los libros de poesía más cautivadores que he leído. Muy accesible en cuanto a vocabulario, pero muy evocador en sus ideas que contraponen tantos conceptos. Qué bonito me parece que aún me maravilla tanto lo que hacen algunas personas con las palabras.

Me entretuvo bastante.

Una historia un poco predecible al inicio, pero me gusta el giro final y el mensaje que deja. Muy bonito.

Llevaba tiempo con este libro en mi lista de lectura. Aunque lo llegué a ver en varias listas de “mejores libros de cuentos”, honestamente no encontré muchos que me gustaran. Mis favoritos fueron “William and Mary”, “Parson's Pleasure” y “Royal Jelly”, que me parece que tienen un planteamiento interesante que acaba en un remate espectacular. Luego hay otros, como “Pig”, el del gato Liszt u otros, que empiezan muy bien, pero luego creo que al final no logran amarrar bien y se quedan en lo agridulce.

Más allá de si la intención de autor era esa, a mí no me funciona del todo que varios no llegan a un punto adecuado; es más, en los últimos dos cuentos citados, se sentía más como que a Dahl no se le ocurría otra forma de cerrar la historia, y que, como buen cuento (o al menos para lo que a mí me parece un buen cuento) le hacía falta ese “algo más” para convertirse en algo espectacular.

Honestamente no lo recomendaría, pero al menos me encontré algunas historias que me dejaron pensando.

Estilísticamente es hermoso y muy interesante. Me encanta la manera en la que juega con el formato; la metanarrativa y esas cosas. Definitivamente entiendo y empatizo con muchas de las cosas que relata Zoe, sin embargo, para bien o para mal, me siento ya muy distante en el tiempo y la edad a esos sentimientos, y es curioso porque tengo la edad que tenía Zoe al escribir el cómic; eso me deja pensando en si no he “crecido muy rápido”, o si ya no tengo la “chispa creativa”; si sacrifiqué ese instinto de creación por sentirme bien, o si hay algún punto intermedio.

Si puedo decir algo bueno de este cómic, es que me inspira a seguir creando.

De cualquier manera, lo recomiendo mucho; definitivamente resuena mucho en mi generación.

Un triunfo del arte, la humanidad y la creación.

Me doy cuenta que no soy la única persona que constantemente se pone a pensar en los lugares, lo que vino antes y lo que vendrá después. Richard McGuire, mediante la técnica formal del arte secuencial nos propone un viaje a través del tiempo. Desde hace millones de años, hasta lo que vendrá en unos cuantos siglos. Momentos de alegría, tristeza, enojo, amor, reflexión, nacimiento, muerte; todos olvidados en el flujo del tiempo; todos ocurridos en un solo punto en el espacio, pero esparcidos en el tiempo.

Respeto tanto al autor, porque tuvo una idea hace tantos años, y tanto tiempo después lo pudo volver realidad, e incluso me atrevería a decir, que estoy seguro que esto no es la versión más realizada de su idea.

Es de esas obras de arte que son únicas e irrepetibles; que capturan la esencia de tantas cosas que se encuentran ahí fuera, y que muy difícilmente queremos poner en palabras, o en este caso, en imágenes.

Extremadamente recomendado.

Historias hermosas y llenas de vida y cotidianidad. Estuve a dos de llorar en casi todas ellas. Casi no he explorado el formato de cómic fuera de historias de superhéroes, cosa que quiero cambiar próximamente. Esta compilación de cuentos son tan sencillos pero a la vez llenos de tanta complejidad humana. Son historias que hablan de problemas comunes, que nos hacen recordar que hay tantas personas en el mundo pasando por realidades que bien nos podrían pasar a nosotros.

Realmente lo recomiendo mucho, y es de esos casos donde me gustaría ponerle 4.5 estrellas a un libro.

No va en lo absoluto por donde pensé que iría. La forma en la que cierra toda la historia es hermosa, cerrando todos los círculos que empieza, poniendo un punto final en una historia sobre el tiempo, el amor, la naturaleza humana, la historia, el devenir, y la vida.

Admito que en un momento me estaba perdiendo por ciertos aires de sexismo, pero al final me gana mucho la forma en la que construye y resuelve todo el misterio y las discusiones filosóficas sobre el tiempo.

Realmente espectacular y muy recomendado. Definitivamente hay que leerlo hasta la última palabra. No me dejó de sorprender.