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See allNota: 7,75/10
Esteban Rey is the type of dude que te está contando como Carrie se está volviendo más loca que Spider-Man en un escampado y te tiene enganchao' por ver qué va a pasar y de repente:
De “Telequinesis: Anólisis y Sinsecuencias” (Cuadernillo Rubio) de Pere Gil
La telequinesis o TK (del inglés, “TuKi TuKi”) es un gen recesivo manifestado únicamente en mujeres. Kerry Coppo John, residente del Hospital de High Chamberlain, consiguió aislarlo por primera vez poco después de la White Night, otorgándole el nombre “crotolamo”...
brother
Nobody was really surprised when it happened, not really, not at the subconscious level where savage things grow (...) this had been building since that time, building slowly and immutably, in accordance with all the laws that govern human nature, building with all the steadiness of a chain reaction approaching critical mass.
Hell House
to rip off a Carrie: To cause either violence or destruction; mayhem, confusion; (2) to commit arson (from Carrie White, 1963-1979)
to rip off las flotantes (from experience, 2024)
Nota: 6,85/10
Ben: yo he venido de vacaciones, a mí no me miréis.
Edith: me he perdido en la sección de congelados del Mercadona y ahora no sé volver a casa.
Barrett: no se me levanta.
Florence: sí, pero eso era porque no lo han querido lo suficiente, ¡yo puedo cambiarle!
Belasco: tetas, tetitas, tetazas, tetorras, tetotas, tetarracas, tetacas, tetuzas, teturras, tetungas, tetillas, bufas, bufarras, bufarracas, bufoncias, mamelungas, mamelones, melones, domingas, bubalongas, babongas, pechugas, peras, peritas, perolas, mamellas, tetolas, gemelas, maracas, bazucas, petacas
Big Dick Jesus: ¿te parecen bien 47 centímetros?
Nota: 7/10
The belief in a supernatural source of evil is not necessary; men alone are quite capable of every wickedness.
Como te comes que al asesino lo conozcan tres personas; se va cargando a cada una de ellas de las formas más horribles y nadie dice nada. Por no hablar de que el sheriff, un tío que se ha pasado diez años en el FBI, después de encontrar siete cadáveres de niños y saber que uno de los profesores de la escuela estaba en el ajo, no investiga al conductor del autobús escolar: el asesino.
Nota: 7,75/10
Perfection was a surface thing. The epidermis. Cut a few layers deep, you begin to see some darker shades. Cut to the bone—pitch black.
Un día más sin que me practiquen el Ling Chi
enemies-to-lovers
“Quit telling me how much of a stud you are, you piece of shit. Whip it out and show me.”All day, Aashif shows him.
The torturer and the tortured hold eye contact for a long second.Aashif says, “You're still mine, you know.”
Nota: 2/10
¿Sabéis esa sensación cuando estáis en el último libro de una saga y os aferráis a él para que no termine? Bueno, pues ni se os ocurra pensar que este sería el caso. Durante todo el libro estaba deseando con toda mi alma terminarlo y darle santa sepultura a Tom Ripley: esta idea era mi Imperio romano personal.
¿Qué decir del libro? La fórmula que tan bien le funcionó a Highsmith en The Talented Mr. Ripley se fue diluyendo hasta llegar al innombrable Ripley Under Water. Para que os imaginéis cómo es Ripley, ¿tenéis en mente a ese primillo chico diabólico que parece que ha nacido para hacer el mal y de alguna forma todo le sale bien? Vale, pues Ripley mata a gente.
Uno de los principales problemas del libro (y de la saga, realmente) es que sientes que el universo de Ripley ha dispuesto los hilos para que el cabrón más malo de todos los tiempos no tenga ni un verdadero contratiempo y como que no te termina de encajar cuando estamos tratando de un asesino en serie.
En palabras de Ripley:
Ave, quédate mu' quietecito ahí, que te via raja el cuello vivo con el garrote y no vas a notar ni un pinchacito.
¿Qué de qué va el libro? Pues David Pritchard y su mujer deciden mudarse a Villeperce para confrontar y amedrantar un poquito a Ripley que lleva matando a gente cuatro libros y alguien tendrá que hacer algo. ¿Será policía, un agente secreto, un familiar de las víctimas? Pues no, es un rico al que le gusta hacerle la vida imposible a esas personas a las que la vida les va, a su juicio, un poco mejor de lo que debería. Un acosador de manual.
Bueno, pues nuestro amigo Pritchard se pone a investigar qué esconde el armario de Ripley, figurativamente hablando, y encuentra que hay más mierda que en el camping del Cabo de Plata. Tras mucho trabajito encuentra... (redoble de tambores) el cuerpo de Murchinson, ese pobre diablo del segundo libro Ripley Underground que creía que su cuadro era obra de un falsificador y al que Ripley, habiendo creado un esquema Ponzi de cuadros falsificados, le aplicó la famosa técnica llamada: la quitación de vida.
Y tú dirás, coño, ahora que tiene algo tangible, una prueba irrefutable de las fechorías de Ripley, irá a la Policía y adiós muy buenas. Pues ahí es donde doña Patricia Highsmith ya te lleva 15 pasos de ventaja, ay qué iluso...
Pritchard, en un alarde de inteligencia digno de un portento, le envía el cuerpo que acaba de encontrar a la casa de Ripley, que si tú sabes que es un asesino despiadado quizás enviarle el cuerpo no es la mejor opción, digo yo. Total, que Ripley, que en este libro se siente un pelín más diplomático y menos Jack el Destripador, se cree que esto es un partido de tenis y le devuelve el cuerpo a la casa de los Pritchard, más concretamente a un estanque que tiene en el jardín. Va por la noche y con ayuda de un amigo despachan el cuerpo. Los Pritchard, que como hemos mencionado son genios incomprendidos, creen escuchar que un cuerpo de 97 kilos ha caído en su estanque (un oído muy fino) y salen a ver qué pasa. Aquí es donde ya decidí que era inútil resistirse, el mundo es la caja de canicas de Ripley y todos somos peones en su gran esquema porque lo que va a suceder es digno de estudio: Pritchard se asoma al estanque, ve que hay un cuerpo, coge un rastrillo para sacarlo a tierra y, PLOF, se resbala y se cae dentro. ¡Se está ahogando, no sabe nadar, que alguien lo ayude! ¿Va su mujer a darle la mano? Hombre, claro que no, eso sería muy fácil, se hace una caminata de 25 minutos por la casa buscando una escoba o algo a lo que su marido pueda agarrarse y para cuando vuelve Pritchard no está soltando ni burbujitas, así que su mujer, que se cree Edward yendo a rescatar a Bella de los vampiros, salta al rescate de su esposo y sin saber nadar tampoco se queda más planchada que los que fueron a ver el Titanic.
Definición gráfica del estado de los Pritchard:
En resumen, que si alguna vez necesito que los padres de mis amigos no se divorcien llamaré a Tom Ripley y que tengo la teoría de que los que piensan que este libro (o los dos anteriores, por lo que respecta) son buenos son víctimas de un efecto Mandela que desgraciadamente no me ha afectado.
Posdata: ¿si Tom Ripley y Pablo Motos se encontraran, quién se sentaría en la silla alta?