
No sé qué pensar de este libro. El final me lo ha redimido un poco, pero hacia la mitad estaba empezando a sentirme irritada. El motor de la trama no deja de ser la inmadurez de unos personajes que —pese a que en el sexo son increíblemente verbales— en sus interacciones cotidianas no hacen más que chincharse y desdeñarse como adolescentes, encallándose en enfurruñamientos y faltas de comunicación constantes. Eso hizo que, llegado cierto punto, me resultaran todos un poco insufriblemente niñatos, si bien estaba disfrutando de su lado reflexivo (el que se plasma en los intercambios de emails). Además, es que en eso me ha resultado muy parecida a Gente normal, única otra obra de la autora que he leído (justo el verano pasado), y aunque en Gente normal lo encontré doloroso en un sentido conmovedor, encontrarme la misma dinámica aquí, y por partida doble (porque en esta novela son dos relaciones que van en tira y afloja de esta manera), me ha sabido a refrito. Al menos, es bastante ligera de leer y, como decía, he disfrutado de pasajes que ponían en palabras inquietudes morales y existenciales en las que me he sentido reflejada como persona en una franja de edad y con unas preocupaciones semejantes a las de los protagonistas.
No sé qué pensar de este libro. El final me lo ha redimido un poco, pero hacia la mitad estaba empezando a sentirme irritada. El motor de la trama no deja de ser la inmadurez de unos personajes que —pese a que en el sexo son increíblemente verbales— en sus interacciones cotidianas no hacen más que chincharse y desdeñarse como adolescentes, encallándose en enfurruñamientos y faltas de comunicación constantes. Eso hizo que, llegado cierto punto, me resultaran todos un poco insufriblemente niñatos, si bien estaba disfrutando de su lado reflexivo (el que se plasma en los intercambios de emails). Además, es que en eso me ha resultado muy parecida a Gente normal, única otra obra de la autora que he leído (justo el verano pasado), y aunque en Gente normal lo encontré doloroso en un sentido conmovedor, encontrarme la misma dinámica aquí, y por partida doble (porque en esta novela son dos relaciones que van en tira y afloja de esta manera), me ha sabido a refrito. Al menos, es bastante ligera de leer y, como decía, he disfrutado de pasajes que ponían en palabras inquietudes morales y existenciales en las que me he sentido reflejada como persona en una franja de edad y con unas preocupaciones semejantes a las de los protagonistas.