

1,5 ⭐
Cualquiera diría que un libro llamado El silencio de las mujeres debería hablar sobre ellas, ¿no? Pues Pat Barker decide que eso no va a ocurrir; que, si eso, nos contará algo de la vida de Briseida, la protagonista, al principio y, después, todo el resto del libro va a girar en torno a recontar la Ilíada con una teórica mirada feminista, pero en donde todo girará en torno a los hombres. Este libro podría haber sido muy distinto y, en vez de ser una sucesión de nombres de mujeres, podría hablarnos plenamente de ellas, de sus vidas, expectativas, sus relaciones interpersonales como esclavas después del rapto, pero, con la excusa de no querer rememorar lo que habían sido como troyanas libres, simplemente narrará cómo la protagonista vive entre hombres, desarrolla la historia de las vidas de ellos, comportamientos, sentimientos, relaciones y un largo etcétera. Eso sí, ojo, intercalado con un par de párrafos sobre Briseida para que nos cuele el cuento de la idea de que las protagonistas son ellas y los horrores por los que están pasando. Si todo lo que sabemos de ella, y de donde parte toda la narración, es que escancia vino y observa continuamente a Aquiles y Patroclo, ¿en qué posición queda? Por otro lado, y a cuento de esto, los capítulos desde la perspectiva de Aquiles no sirven para nada que no sea darle una profundidad que no se merece o establecer una empatía con el lector que NO debe existir cuando se está narrando a un Aquiles violador y asesino. Estos momentos rompen totalmente con la idea de lo que debería ser el libro y lo que pretende ser. Joder, si hasta sé más de la vida de él que de Briseida.
Al final, después de este batiburrillo de malas decisiones, tenemos una Ilíada mal contada, con unos personajes planos con los que es imposible conectar y con unas vidas que, aunque interesantes, se quedan en la absoluta nada porque la autora decide que deben girar en torno a otra cosa muy distinta.
1,5 ⭐
Cualquiera diría que un libro llamado El silencio de las mujeres debería hablar sobre ellas, ¿no? Pues Pat Barker decide que eso no va a ocurrir; que, si eso, nos contará algo de la vida de Briseida, la protagonista, al principio y, después, todo el resto del libro va a girar en torno a recontar la Ilíada con una teórica mirada feminista, pero en donde todo girará en torno a los hombres. Este libro podría haber sido muy distinto y, en vez de ser una sucesión de nombres de mujeres, podría hablarnos plenamente de ellas, de sus vidas, expectativas, sus relaciones interpersonales como esclavas después del rapto, pero, con la excusa de no querer rememorar lo que habían sido como troyanas libres, simplemente narrará cómo la protagonista vive entre hombres, desarrolla la historia de las vidas de ellos, comportamientos, sentimientos, relaciones y un largo etcétera. Eso sí, ojo, intercalado con un par de párrafos sobre Briseida para que nos cuele el cuento de la idea de que las protagonistas son ellas y los horrores por los que están pasando. Si todo lo que sabemos de ella, y de donde parte toda la narración, es que escancia vino y observa continuamente a Aquiles y Patroclo, ¿en qué posición queda? Por otro lado, y a cuento de esto, los capítulos desde la perspectiva de Aquiles no sirven para nada que no sea darle una profundidad que no se merece o establecer una empatía con el lector que NO debe existir cuando se está narrando a un Aquiles violador y asesino. Estos momentos rompen totalmente con la idea de lo que debería ser el libro y lo que pretende ser. Joder, si hasta sé más de la vida de él que de Briseida.
Al final, después de este batiburrillo de malas decisiones, tenemos una Ilíada mal contada, con unos personajes planos con los que es imposible conectar y con unas vidas que, aunque interesantes, se quedan en la absoluta nada porque la autora decide que deben girar en torno a otra cosa muy distinta.