

3 ⭐⭐⭐
Afrontémoslo, Fisher: nací para ser tu exmujer.
Lindo y soso a partes iguales. Me explico. El inicio me pareció increíble, un buen enemies to lovers con personajes muy chulos y lejos de roles de géneros estúpidos, pesados y cargantes. El problema es que de tan buenos, al final la chicha se queda en... nada. La tensión es casi inexistente, no hay avance entre ellos que se sienta genuino, que se sienta electrizante y vivo como ocurre con las primeras etapas de la atracción. Al revés, parecen un matrimonio que llevan ya sus Bodas de Oro a la espalda. No consigo creermelos demasiado como interés romántico y creo que funcionan casi que mejor como amigos. Muy buenos amigos, pero poco más allá de ello.
Todo el apartado romántico es bonito, es lo que tiene cuando, además, haces un personaje masculino en condiciones: comprensivo, atento, con sus fallos pero con capacidad para reparar en ellos y, lo que para mí es más importante, un hombre dispuesto a mostrar sus debilidades y abrirse a los demás. Creo que genuinamente es el típico tío que toda persona querría es su vida, en cualquier tipo de relación. En cuanto a los conflictos que hay, creo que existe bastante poca emoción y desarrollo en ellos. Es un punto a favor que no se describan cosas innecesarias, pero en este caso a veces se pasa de poco descriptivo, de desarrollar poco tanto el conflicto en sí, como el proceso para superarlo y sus debates internos.
Por otra parte, me gusta que en general ninguno de los protagonistas se describa en demasia, dejándote a ti espacio a imaginar, y que por esto mismo no estén metidos dentro del mismo canon de mujeres pequeñitas y delgadas y tíos altos y mazados.
En términos generales bien, pero creo que sobre todo si se busca una lectura muy amena, con un amor muy tranquilo y con apenas altibajos.
3 ⭐⭐⭐
Afrontémoslo, Fisher: nací para ser tu exmujer.
Lindo y soso a partes iguales. Me explico. El inicio me pareció increíble, un buen enemies to lovers con personajes muy chulos y lejos de roles de géneros estúpidos, pesados y cargantes. El problema es que de tan buenos, al final la chicha se queda en... nada. La tensión es casi inexistente, no hay avance entre ellos que se sienta genuino, que se sienta electrizante y vivo como ocurre con las primeras etapas de la atracción. Al revés, parecen un matrimonio que llevan ya sus Bodas de Oro a la espalda. No consigo creermelos demasiado como interés romántico y creo que funcionan casi que mejor como amigos. Muy buenos amigos, pero poco más allá de ello.
Todo el apartado romántico es bonito, es lo que tiene cuando, además, haces un personaje masculino en condiciones: comprensivo, atento, con sus fallos pero con capacidad para reparar en ellos y, lo que para mí es más importante, un hombre dispuesto a mostrar sus debilidades y abrirse a los demás. Creo que genuinamente es el típico tío que toda persona querría es su vida, en cualquier tipo de relación. En cuanto a los conflictos que hay, creo que existe bastante poca emoción y desarrollo en ellos. Es un punto a favor que no se describan cosas innecesarias, pero en este caso a veces se pasa de poco descriptivo, de desarrollar poco tanto el conflicto en sí, como el proceso para superarlo y sus debates internos.
Por otra parte, me gusta que en general ninguno de los protagonistas se describa en demasia, dejándote a ti espacio a imaginar, y que por esto mismo no estén metidos dentro del mismo canon de mujeres pequeñitas y delgadas y tíos altos y mazados.
En términos generales bien, pero creo que sobre todo si se busca una lectura muy amena, con un amor muy tranquilo y con apenas altibajos.