

2 ⭐⭐
Me repetí que nosotras no éramos como esas amigas que se tocan y se deían te quiero. La mano puesta sobre el brazo de Isora me quemaba.
El grandísimo problema de este libro comienza por la editora. La editora, antes de ni tan siquiera poder saber de qué va este libro, ya nos plantea unas expectativas sobre un libro que, este al menos, no es. Ya la entrada de esta señora me dio pereza, no mentiré, porque todo lo que se pinta de tal manera me produce una desconfianza enorme, pero qué sorpresa la mía cuando efectivamente no era para nada lo que querían pintarnos.
Creo que es importante recalcar que esto no es un libro hecho para todo el mundo, y muy probablemente sea de ese sector, pero en todo momento he tenido la sensación de que ha querido abarcar mucho y se ha quedado en nada. Quería esa inocencia de una niña de 10 años que cuenta problemas aterradores desde su pequeña consciencia, pero a la vez quería mostrar la pluralidad lingüística de las islas, con una ejecución pésima. La escritura me ha dejado al margen del libro en todo momento, y no por el vocabulario en sí, sino por la forma de ejecutarlo, haciendo que una historia terrible, llena de dolor, pérdida y tragedia, me deje totalmente indiferente y fría. A veces había capítulos normales; otras, te enfrentabas a páginas escritas de tal manera que podrías pensar que es casi coña. No soy una purista de las reglas gramaticales, pero hasta para esto hay límites.
No es un libro que no recomiende; quiero decir: trata temas muy importantes y limitados, pero al estar todo contado desde el punto de vista de una niña, nos quedamos en esos límites. Para unos, supongo que podrá tener ese plus de horror por la inocencia mostrada en todo momento; para otros, creo que simplemente quedará vacío, a medias, esperando a que realmente haya un nudo en todo esto que te haga saltar del asiento y no mil problemas desarrollados a pequeños pedazos.
2 ⭐⭐
Me repetí que nosotras no éramos como esas amigas que se tocan y se deían te quiero. La mano puesta sobre el brazo de Isora me quemaba.
El grandísimo problema de este libro comienza por la editora. La editora, antes de ni tan siquiera poder saber de qué va este libro, ya nos plantea unas expectativas sobre un libro que, este al menos, no es. Ya la entrada de esta señora me dio pereza, no mentiré, porque todo lo que se pinta de tal manera me produce una desconfianza enorme, pero qué sorpresa la mía cuando efectivamente no era para nada lo que querían pintarnos.
Creo que es importante recalcar que esto no es un libro hecho para todo el mundo, y muy probablemente sea de ese sector, pero en todo momento he tenido la sensación de que ha querido abarcar mucho y se ha quedado en nada. Quería esa inocencia de una niña de 10 años que cuenta problemas aterradores desde su pequeña consciencia, pero a la vez quería mostrar la pluralidad lingüística de las islas, con una ejecución pésima. La escritura me ha dejado al margen del libro en todo momento, y no por el vocabulario en sí, sino por la forma de ejecutarlo, haciendo que una historia terrible, llena de dolor, pérdida y tragedia, me deje totalmente indiferente y fría. A veces había capítulos normales; otras, te enfrentabas a páginas escritas de tal manera que podrías pensar que es casi coña. No soy una purista de las reglas gramaticales, pero hasta para esto hay límites.
No es un libro que no recomiende; quiero decir: trata temas muy importantes y limitados, pero al estar todo contado desde el punto de vista de una niña, nos quedamos en esos límites. Para unos, supongo que podrá tener ese plus de horror por la inocencia mostrada en todo momento; para otros, creo que simplemente quedará vacío, a medias, esperando a que realmente haya un nudo en todo esto que te haga saltar del asiento y no mil problemas desarrollados a pequeños pedazos.