

1⭐
DNF 65%
Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.
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DNF 65%
Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.