

Chaco
Chaco nos hace una descripción llena de violencia cruda de los pormenores que se vivieron durante la guerra entre Bolivia y Paraguay. Nos dibuja paisajes agrestes, donde los muertos se hinchan bajo el inclemente sol chaqueño, donde podía uno encontrarse con cueros humanos colgados de los árboles a causa de alguna ametralladora. Un infierno que ni el mismo Dante se hubiera animado a imaginar.
«Nunca había sentido esta ansia de matar, este deseo de matar, que tal vez sólo provenga del miedo de morir.»
Chaco nos hace una descripción llena de violencia cruda de los pormenores que se vivieron durante la guerra entre Bolivia y Paraguay. Nos dibuja paisajes agrestes, donde los muertos se hinchan bajo el inclemente sol chaqueño, donde podía uno encontrarse con cueros humanos colgados de los árboles a causa de alguna ametralladora. Un infierno que ni el mismo Dante se hubiera animado a imaginar.
«Nunca había sentido esta ansia de matar, este deseo de matar, que tal vez sólo provenga del miedo de morir.»

Llevaba mucho tiempo queriendo (y posponiendo) leer Dune. De niño y adolescente era muy fan de La guerra de las galaxias y sabía que gran parte de su imaginario provenía de la obra de Frank Herbert, pero entonces no era fácil conseguir el libro en mi país. Cuando por fin lo fue, me intimidó lo largo que era. Con el anuncio de las películas de Denis Villeneuve, pensé que era el momento adecuado, pero lo volví a posponer... hasta ahora.
Dune es una historia llena de matices: no hay buenos ni malos absolutos, sino un pueblo que lucha por sobrevivir en un planeta hostil y casas nobles obsesionadas con el poder y la acumulación de riqueza. Paul Atreides, lejos de ser un mesías puro, se apropia conscientemente de una leyenda implantada en Arrakis para llevar a cabo su venganza, lo que convierte a la novela en una deconstrucción bastante clara de la figura mesiánica.
La historia es muy entretenida y, aunque las adaptaciones de Villeneuve son notablemente fieles, el libro permite comprender con mayor profundidad el funcionamiento del universo de Dune. Más que una simple epopeya de ciencia ficción, es un mundo complejo en el que la política, la religión y el poder se entrelazan de forma incómoda y deliberada.
Llevaba mucho tiempo queriendo (y posponiendo) leer Dune. De niño y adolescente era muy fan de La guerra de las galaxias y sabía que gran parte de su imaginario provenía de la obra de Frank Herbert, pero entonces no era fácil conseguir el libro en mi país. Cuando por fin lo fue, me intimidó lo largo que era. Con el anuncio de las películas de Denis Villeneuve, pensé que era el momento adecuado, pero lo volví a posponer... hasta ahora.
Dune es una historia llena de matices: no hay buenos ni malos absolutos, sino un pueblo que lucha por sobrevivir en un planeta hostil y casas nobles obsesionadas con el poder y la acumulación de riqueza. Paul Atreides, lejos de ser un mesías puro, se apropia conscientemente de una leyenda implantada en Arrakis para llevar a cabo su venganza, lo que convierte a la novela en una deconstrucción bastante clara de la figura mesiánica.
La historia es muy entretenida y, aunque las adaptaciones de Villeneuve son notablemente fieles, el libro permite comprender con mayor profundidad el funcionamiento del universo de Dune. Más que una simple epopeya de ciencia ficción, es un mundo complejo en el que la política, la religión y el poder se entrelazan de forma incómoda y deliberada.

Me ha resultado muy entretenido de leer, quizá porque yo también he sido (o soy) metalero y siempre me ha interesado la oscuridad, la violencia y el horror cósmico; quizá no tanto los autos, pero eso no le ha quitado nada a lo entretenida que me ha resultado la historia.
Miles de ojos es un libro que me llamó la atención durante años. Lo veía recurrentemente en librerías y ferias del libro. Su portada —con una tipografía que remite de inmediato al death y al black metal, y un motor atravesado por tentáculos— era imposible de ignorar, pero por alguna razón nunca me decidía a comprarlo, quizá por miedo a que no me gustara o a acabar decepcionado.
Grave error haberme privado de tan entretenida historia durante tantos años.
Me ha resultado muy entretenido de leer, quizá porque yo también he sido (o soy) metalero y siempre me ha interesado la oscuridad, la violencia y el horror cósmico; quizá no tanto los autos, pero eso no le ha quitado nada a lo entretenida que me ha resultado la historia.
Miles de ojos es un libro que me llamó la atención durante años. Lo veía recurrentemente en librerías y ferias del libro. Su portada —con una tipografía que remite de inmediato al death y al black metal, y un motor atravesado por tentáculos— era imposible de ignorar, pero por alguna razón nunca me decidía a comprarlo, quizá por miedo a que no me gustara o a acabar decepcionado.
Grave error haberme privado de tan entretenida historia durante tantos años.