

Esta es una novela de terror ganadora del Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz. No es habitual que una obra galardonada pertenezca a este género, y ahí radica parte de su fuerza. Está ambientada en su mayor parte en Ciudad Satélite de El Alto, lo que le da un peso y una cercanía poco comunes dentro del terror.
Es una novela donde el autor no teme mostrar escenas de brutalidad pura. Sus personajes —en su mayoría niños— mueren de las formas más violentas y gráficas imaginables. Durante la lectura no pude evitar pensarla dentro de un universo lovecraftiano, algo que se confirma en el epílogo con la mención de Abdul Alhazred y entidades cósmicas como Nyarlathotep.
El libro se lee rápido, es muy entretenido y resulta fácil verse reflejado en él… dejando de lado las matanzas espantosas, claro.
Muy recomendable.
Esta es una novela de terror ganadora del Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz. No es habitual que una obra galardonada pertenezca a este género, y ahí radica parte de su fuerza. Está ambientada en su mayor parte en Ciudad Satélite de El Alto, lo que le da un peso y una cercanía poco comunes dentro del terror.
Es una novela donde el autor no teme mostrar escenas de brutalidad pura. Sus personajes —en su mayoría niños— mueren de las formas más violentas y gráficas imaginables. Durante la lectura no pude evitar pensarla dentro de un universo lovecraftiano, algo que se confirma en el epílogo con la mención de Abdul Alhazred y entidades cósmicas como Nyarlathotep.
El libro se lee rápido, es muy entretenido y resulta fácil verse reflejado en él… dejando de lado las matanzas espantosas, claro.
Muy recomendable.