

DNF 70%
1 ⭐
Malo con avaricia, cosa que es difícil de hacer teniendo en cuenta que D&D es de todo menos malo o aburrido.
Este libro es una sucesión de hechos, como si alguien te estuviera contando paso a paso qué hizo en una partida de cualquier RPG, pero peor, porque esta tortura se extiende durante horas. Horas llenas de chistes malísimos y misóginos, de reglas en un mundo que no tienen sentido y que TODAS son super beneficiosas "casualmente" para el protagonista, una historia que apenas tiene profundidad y con unos personajes y narración que son de planos, absurdos. No caen bien, son insoportables, son como niños de 12 años continuamente y, encima, que se salven te acaba dando igual porque darías lo que fuera por no tener que leer ni una sola línea más de diálogo vacío e insulso. Además, no sé en qué momento se le ocurrió que sería buena idea pasarse hojas y hojas hablando de descripciones de monstruos, objetos, funcionamiento de una interfaz y estadísticas si es un libro que se basa en esas ideas, no un puñetero manual.
DNF 70%
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Malo con avaricia, cosa que es difícil de hacer teniendo en cuenta que D&D es de todo menos malo o aburrido.
Este libro es una sucesión de hechos, como si alguien te estuviera contando paso a paso qué hizo en una partida de cualquier RPG, pero peor, porque esta tortura se extiende durante horas. Horas llenas de chistes malísimos y misóginos, de reglas en un mundo que no tienen sentido y que TODAS son super beneficiosas "casualmente" para el protagonista, una historia que apenas tiene profundidad y con unos personajes y narración que son de planos, absurdos. No caen bien, son insoportables, son como niños de 12 años continuamente y, encima, que se salven te acaba dando igual porque darías lo que fuera por no tener que leer ni una sola línea más de diálogo vacío e insulso. Además, no sé en qué momento se le ocurrió que sería buena idea pasarse hojas y hojas hablando de descripciones de monstruos, objetos, funcionamiento de una interfaz y estadísticas si es un libro que se basa en esas ideas, no un puñetero manual.

1⭐
DNF 65%
Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.
1⭐
DNF 65%
Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.

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No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.
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No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.

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Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.
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DNF 65%
Resumen: el género es una cárcel y hay que acabar con él.
No puedo acabar esta aberración, no puedo seguir después de que un tío superpoderoso esté persiguiendo a la protagonista y ella esté preocupada porque le ha crecido el pelo en las piernas y el ****.
Este libro solo hubo por dónde cogerlo durante un 20 % de lo que he leído. El principio es cansino; es de esos libros que, por alguna razón que no termino de dilucidar, te muestra una barbaridad de lore y de nombres sin contexto ninguno. La autora nos da un aluvión de información que no nos aporta absolutamente nada más que un ritmo de lectura malísimo y aburrimiento a cada página que pasas. Además, nada de esto se hace más llevadero porque, obviamente, Dianna, la protagonista, es una tía superpoderosa, supersexual y superatrevida, que te caerá mal desde el minuto uno porque nada de esto puede hacer que un personaje empiece siendo mínimamente interesante (como el… 95 % de protagonistas desde hace mínimo cinco años). Ella todo lo soluciona con la violencia porque "me han hecho as" y, bueno, esto, aunque esté trilladísimo, puedo llegar a comprarlo como futuro desarrollo de personaje, pero ¿qué pasa cuando este desarrollo de personaje se produce de un momento a otro en torno a la mitad del libro y, ENCIMA, gracias a su enemigo mega mortal ancestral? Pues eso, que ya te entra la risa y te preguntas por qué estás leyendo esto.
Liam, el tío que obviamente coincide con la descripción del resto de tíos de la literatura young adult, es el enemigo por naturaleza de gente como Dianna, pero eso no impide que solamente sea así durante cierto tiempo hasta que él se sincere sobre su vida (que dime tú por qué harías eso con esta tipa que no conoces de nada y que te quiere matar) y empiece a pensar en lo buenorra que está. A ella esto le flipará, porque es la reacción más lógica para un ser de tantos años y que puede tener cualquier intención. Encima también pensará lo buenísimo que está, porque en estas sagas lo de ser consecuente con tu personaje, tu lore y tus circunstancias no hace el trend.
¿El culmen de todo esto? Que, a pesar de tener que enfrentar una amenaza superjodida, ella esté más preocupada por sus pelos que por salir cagando leches de donde sea que estén para poder buscarse soluciones.
Los dos son más planos que una tabla de planchar. No tienen ni un solo recoveco, nada que salvar, son insoportables: ella, una niñata; y el otro, encima, un tío posesivo y celoso. No es que yo no necesite leer sobre esto, es que creo genuinamente que ya basta de hacer el mismo libro durante años. Estoy HARTA de libros en los que, a pesar de todo, las prioridades femeninas tengan que ser estas: estar guapa y atractiva, ser apetecible, creerse la difícil, pero obviamente no serlo y, en resumen, seguir perpetuando roles de género ESTÚPIDOS. "Es que no eres el target". Pues no, no lo soy, pero es que ninguna mujer debería serlo; nadie debería beber de estas cosas desde la adolescencia.
Y, por último, hay tanta morralla durante todo el libro que el conflicto te acaba importando una mierda. Todo te lo cuenta mediante flashbacks que acaban siendo un coñazo o sueños que acaban siendo otro coñazo, porque esta autora no conoce de más métodos para relatarnos una historia que ocurrió hace siglos. Entiendo que tiene que haber transición y, además, es necesaria para el desarrollo de los personajes, pero cuando esa transición está mal hecha al final pierdes el foco de la historia, dónde estás situado en esta y ni tan siquiera has podido cogerle algo de cariño a las personas sobre las que estás leyendo.

0,5/5 🤢
Pensaba darle mala nota al libro desde el primer momento. Es un libro cargado de una sobreadjetivación absurda, cansada e innecesaria que, aun entendiendo que es parte de la personalidad de la protagonista, lejos de acercarte a ella, te repele y aburre. Desde el principio Tengo miedo torero tenía algo que me chirriaba porque, aunque se pueden pasar por alto relaciones "amorosas" con una gran distancia de edad entre las dos partes, el momento en el que la persona de en torno a cuarenta años no deja de relacionar al que tiene veintipocos, Carlos, con la imagen de un niño pequeño, es cuando ya tienes que ponerte en alerta. Pues no suficiente con esta faceta de infantilizar y fetichizar con una perspectiva bastante preocupante a uno de los personajes, Lemebel nos narra como el protagonista abusa sexualmente de Carlos, todo el rato siguiendo con este fetichismo y, además, justificándose con que aquello estaba ocurriendo por "amor". Como si por contarlo desde una perspectiva LGBT fuera a ser menos preocupante, como si dentro del colectivo no fuera el pan de cada día los casos de violaciones, un tema a tratar y cambiar, como si fuéramos un mundo de color y fantasía.
En general, no tolero ningún tipo de abuso ni de relaciones de poder marcadas por la edad, pero cuando hablamos de libros que tienen un siglo, dos… pues no queda demasiado remedio. El problema es que este libro es de 2001. !!! 2001 !!! No puede ser que un libro con apenas 25 años tenga esta carga horrible; no puede ser que se permita y se venda como una historia de amor, cuando nada más alejado de eso. No entiendo las buenas reseñas de esta historia, ya no solo por su estilo, sino por la intención de esa crítica social y política para acabar cayendo en lo mismo de siempre.
0,5/5 🤢
Pensaba darle mala nota al libro desde el primer momento. Es un libro cargado de una sobreadjetivación absurda, cansada e innecesaria que, aun entendiendo que es parte de la personalidad de la protagonista, lejos de acercarte a ella, te repele y aburre. Desde el principio Tengo miedo torero tenía algo que me chirriaba porque, aunque se pueden pasar por alto relaciones "amorosas" con una gran distancia de edad entre las dos partes, el momento en el que la persona de en torno a cuarenta años no deja de relacionar al que tiene veintipocos, Carlos, con la imagen de un niño pequeño, es cuando ya tienes que ponerte en alerta. Pues no suficiente con esta faceta de infantilizar y fetichizar con una perspectiva bastante preocupante a uno de los personajes, Lemebel nos narra como el protagonista abusa sexualmente de Carlos, todo el rato siguiendo con este fetichismo y, además, justificándose con que aquello estaba ocurriendo por "amor". Como si por contarlo desde una perspectiva LGBT fuera a ser menos preocupante, como si dentro del colectivo no fuera el pan de cada día los casos de violaciones, un tema a tratar y cambiar, como si fuéramos un mundo de color y fantasía.
En general, no tolero ningún tipo de abuso ni de relaciones de poder marcadas por la edad, pero cuando hablamos de libros que tienen un siglo, dos… pues no queda demasiado remedio. El problema es que este libro es de 2001. !!! 2001 !!! No puede ser que un libro con apenas 25 años tenga esta carga horrible; no puede ser que se permita y se venda como una historia de amor, cuando nada más alejado de eso. No entiendo las buenas reseñas de esta historia, ya no solo por su estilo, sino por la intención de esa crítica social y política para acabar cayendo en lo mismo de siempre.

DNF 15%
Es increíble lo malo que puede ser un libro en apenas poco tiempo. Diálogos pobres y forzados, reflexiones que no llevan a ningún punto y se hacen pesadísimas, reinventar totalmente a los personajes originales para que acaben cuadrando en esta paranoia de historia, consiguiendo que estos finalmente se desvirtúen totalmente y, finalmente, la invención absurda de que todo el mal de Mary gira en torno a que es fea.
Esto último me parece especialmente importante, porque jamás se menciona que Mary sea fea, sino que cae mal porque es una marisabidilla insoportable. No podemos dejar que al final se marquen un "Yo soy Bea" con cualquier historia, porque no podemos dejar que nos cuelen el discurso de que, para que nos vean algo de interés, primero debemos ser atractivas a la vista.
DNF 15%
Es increíble lo malo que puede ser un libro en apenas poco tiempo. Diálogos pobres y forzados, reflexiones que no llevan a ningún punto y se hacen pesadísimas, reinventar totalmente a los personajes originales para que acaben cuadrando en esta paranoia de historia, consiguiendo que estos finalmente se desvirtúen totalmente y, finalmente, la invención absurda de que todo el mal de Mary gira en torno a que es fea.
Esto último me parece especialmente importante, porque jamás se menciona que Mary sea fea, sino que cae mal porque es una marisabidilla insoportable. No podemos dejar que al final se marquen un "Yo soy Bea" con cualquier historia, porque no podemos dejar que nos cuelen el discurso de que, para que nos vean algo de interés, primero debemos ser atractivas a la vista.

Me maldije por quererle, por dejar que me importara. Todo habría sido más fácil si no lo hiciera, si pudiera haber sefuido adelante sin buscarle a él.
En apenas unos días he acabado con este libro y, es que, para ser un YA, cumple con las expectativas mejor que los que vemos recomendados en todos lados. En este caso, la heroína sí que me ha parecido una tía dura, violenta, con contradicciones reales y que están muy presentes. La trama es entretenida, te tiene enganchada en casi todo momento y tiene unos tintes políticos que, aunque algo pobres, son interesantes. El problema que le veo al libro es que busca abarcar mucho y, al hacer eso, acaba narrando de forma superficial muchísimas cosas, entre ellas el conflicto principal.
Existe un mundo "mágico", pero no sabemos absolutamente nada de él y todo se pasa por encima, dándose casi por hecho que las cosas sean de esa forma y ya; existen unos personajes que son el círculo social de Harlow, pero apenas se desarrollan y el impacto que tienen en ella se ve más bajo la narración sin más, dejando los hechos de lado; también existe un interés amoroso, pero este se construye de forma un poco precaria, apenas puedo creerme la forma en la que se gustan y es que, por esta trama romántica, la protagonista cada vez se va desvirtuando un poco más y al final todo gira en demasía sobre esto. En cuanto al conflicto político, la verdad es que todo es muy rápido y apresurado, se desarrolla muy por encima y algo de este calibre, una lucha por el derecho mismo a existir, necesita de más atención y entendimiento.
Por último, creo que el final es exageradamente apresurado; apenas ya se describen sentimientos o pensamientos, para darnos un resultado un poco pobre del que acabas desconectando.
A pesar de todo esto, ¿lo recomiendo? Sí, porque me consiguió mantener leyendo después de un gran bloqueo lector. Creo que es una lectura sencilla que no exige demasiado y, como tal, creo que para momentos así puede ser buena opción.
Me maldije por quererle, por dejar que me importara. Todo habría sido más fácil si no lo hiciera, si pudiera haber sefuido adelante sin buscarle a él.
En apenas unos días he acabado con este libro y, es que, para ser un YA, cumple con las expectativas mejor que los que vemos recomendados en todos lados. En este caso, la heroína sí que me ha parecido una tía dura, violenta, con contradicciones reales y que están muy presentes. La trama es entretenida, te tiene enganchada en casi todo momento y tiene unos tintes políticos que, aunque algo pobres, son interesantes. El problema que le veo al libro es que busca abarcar mucho y, al hacer eso, acaba narrando de forma superficial muchísimas cosas, entre ellas el conflicto principal.
Existe un mundo "mágico", pero no sabemos absolutamente nada de él y todo se pasa por encima, dándose casi por hecho que las cosas sean de esa forma y ya; existen unos personajes que son el círculo social de Harlow, pero apenas se desarrollan y el impacto que tienen en ella se ve más bajo la narración sin más, dejando los hechos de lado; también existe un interés amoroso, pero este se construye de forma un poco precaria, apenas puedo creerme la forma en la que se gustan y es que, por esta trama romántica, la protagonista cada vez se va desvirtuando un poco más y al final todo gira en demasía sobre esto. En cuanto al conflicto político, la verdad es que todo es muy rápido y apresurado, se desarrolla muy por encima y algo de este calibre, una lucha por el derecho mismo a existir, necesita de más atención y entendimiento.
Por último, creo que el final es exageradamente apresurado; apenas ya se describen sentimientos o pensamientos, para darnos un resultado un poco pobre del que acabas desconectando.
A pesar de todo esto, ¿lo recomiendo? Sí, porque me consiguió mantener leyendo después de un gran bloqueo lector. Creo que es una lectura sencilla que no exige demasiado y, como tal, creo que para momentos así puede ser buena opción.

Me maldije por querele, por dejar que me importara. Todo habría sido más fácil si no lo hiciera, si pudiera haber sefuido adelante sin buscarle a él.
En apenas unos días he acabado con este libro y, es que, para ser un YA, cumple con las expectativas mejor que los que vemos recomendados en todos lados. En este caso, la heroína sí que me ha parecido una tía dura, violenta, con contradicciones reales y que están muy presentes. La trama es entretenida, te tiene enganchada en casi todo momento y tiene unos tintes políticos que, aunque algo pobres, son interesantes. El problema que le veo al libro es que busca abarcar mucho y, al hacer eso, acaba narrando de forma superficial muchísimas cosas, entre ellas el conflicto principal.
Existe un mundo "mágico", pero no sabemos absolutamente nada de él y todo se pasa por encima, dándose casi por hecho que las cosas sean de esa forma y ya; existen unos personajes que son el círculo social de Harlow, pero apenas se desarrollan y el impacto que tienen en ella se ve más bajo la narración sin más, dejando los hechos de lado; también existe un interés amoroso, pero este se construye de forma un poco precaria, apenas puedo creerme la forma en la que se gustan y es que, por esta trama romántica, la protagonista cada vez se va desvirtuando un poco más y al final todo gira en demasía sobre esto. En cuanto al conflicto político, la verdad es que todo es muy rápido y apresurado, se desarrolla muy por encima y algo de este calibre, una lucha por el derecho mismo a existir, necesita de más atención y entendimiento.
Por último, creo que el final es exageradamente apresurado; apenas ya se describen sentimientos o pensamientos, para darnos un resultado un poco pobre del que acabas desconectando.
A pesar de todo esto, ¿lo recomiendo? Sí, porque me consiguió mantener leyendo después de un gran bloqueo lector. Creo que es una lectura sencilla que no exige demasiado y, como tal, creo que para momentos así puede ser buena opción.
Me maldije por querele, por dejar que me importara. Todo habría sido más fácil si no lo hiciera, si pudiera haber sefuido adelante sin buscarle a él.
En apenas unos días he acabado con este libro y, es que, para ser un YA, cumple con las expectativas mejor que los que vemos recomendados en todos lados. En este caso, la heroína sí que me ha parecido una tía dura, violenta, con contradicciones reales y que están muy presentes. La trama es entretenida, te tiene enganchada en casi todo momento y tiene unos tintes políticos que, aunque algo pobres, son interesantes. El problema que le veo al libro es que busca abarcar mucho y, al hacer eso, acaba narrando de forma superficial muchísimas cosas, entre ellas el conflicto principal.
Existe un mundo "mágico", pero no sabemos absolutamente nada de él y todo se pasa por encima, dándose casi por hecho que las cosas sean de esa forma y ya; existen unos personajes que son el círculo social de Harlow, pero apenas se desarrollan y el impacto que tienen en ella se ve más bajo la narración sin más, dejando los hechos de lado; también existe un interés amoroso, pero este se construye de forma un poco precaria, apenas puedo creerme la forma en la que se gustan y es que, por esta trama romántica, la protagonista cada vez se va desvirtuando un poco más y al final todo gira en demasía sobre esto. En cuanto al conflicto político, la verdad es que todo es muy rápido y apresurado, se desarrolla muy por encima y algo de este calibre, una lucha por el derecho mismo a existir, necesita de más atención y entendimiento.
Por último, creo que el final es exageradamente apresurado; apenas ya se describen sentimientos o pensamientos, para darnos un resultado un poco pobre del que acabas desconectando.
A pesar de todo esto, ¿lo recomiendo? Sí, porque me consiguió mantener leyendo después de un gran bloqueo lector. Creo que es una lectura sencilla que no exige demasiado y, como tal, creo que para momentos así puede ser buena opción.

"Tú... eres lo más bonito que he visto nunca."
3,5 ⭐⭐⭐
Corta y al pie. Ali Hazelwood sigue usando la misma receta para sus comedias románticas: hombres guapos y altos, humor y el precario puesto que solemos tener las mujeres en la sociedad. En este caso, al ser un libro tan cortito, se siente como la vuelta a sus orígenes cuando escribía en Ao3, cosa que, por un lado, me ha flipado y, por otra, me ha dejado con ganas de más, porque, una vez más, creo que el personaje masculino de este libro podría haber dado mucho juego.
"Tú... eres lo más bonito que he visto nunca."
3,5 ⭐⭐⭐
Corta y al pie. Ali Hazelwood sigue usando la misma receta para sus comedias románticas: hombres guapos y altos, humor y el precario puesto que solemos tener las mujeres en la sociedad. En este caso, al ser un libro tan cortito, se siente como la vuelta a sus orígenes cuando escribía en Ao3, cosa que, por un lado, me ha flipado y, por otra, me ha dejado con ganas de más, porque, una vez más, creo que el personaje masculino de este libro podría haber dado mucho juego.

DNF 15%
Es increíble lo malo que puede ser un libro en apenas poco tiempo. Diálogos pobres y forzados, reflexiones que no llevan a ningún punto y se hacen pesadísimas, reinventar totalmente a los personajes originales para que acaben cuadrando en esta paranoia de historia, consiguiendo que estos finalmente se desvirtúen totalmente y, finalmente, la invención absurda de que todo el mal de Mary gira en torno a que es fea.
Esto último me parece especialmente importante, porque jamás se menciona que Mary sea fea, sino que cae mal porque es una marisabidilla insoportable. No podemos dejar que al final se marquen un "Yo soy Bea" con cualquier historia, porque no podemos dejar que nos cuelen el discurso de que, para que nos vean algo de interés, primero debemos ser atractivas a la vista.
DNF 15%
Es increíble lo malo que puede ser un libro en apenas poco tiempo. Diálogos pobres y forzados, reflexiones que no llevan a ningún punto y se hacen pesadísimas, reinventar totalmente a los personajes originales para que acaben cuadrando en esta paranoia de historia, consiguiendo que estos finalmente se desvirtúen totalmente y, finalmente, la invención absurda de que todo el mal de Mary gira en torno a que es fea.
Esto último me parece especialmente importante, porque jamás se menciona que Mary sea fea, sino que cae mal porque es una marisabidilla insoportable. No podemos dejar que al final se marquen un "Yo soy Bea" con cualquier historia, porque no podemos dejar que nos cuelen el discurso de que, para que nos vean algo de interés, primero debemos ser atractivas a la vista.